miércoles, 26 de octubre de 2011

Forgetting by David Gray



Crawling then walking
Then running and sweating
Forgetting

Lying and cheating
Aiding and abetting
Forgetting

Itching and scratching
Punching and hitting
Forgetting, Forgetting, Forgetting
Forgetting

Reminding rewinding
Removing regretting
Forgetting

Your smiles at the wake and
Your tears at the wedding
Forgetting, Forgetting, Forgetting
Forgetting
Forgetting, Forgetting, Forgetting
Forgetting

Spellbound and hellbound
And caught in the netting
Forgetting

Wiping it clean
My mute Armageddon
Forgetting, Forgetting, Forgetting
Forgetting
Forgetting, Forgetting, Forgetting
Forgetting
Forgetting, Forgetting, Forgetting
Forgetting

jueves, 20 de octubre de 2011

Midnight Sun by Joe Capra

El dios es Banville (Recortes de Los Infinitos, John Banville)



Beckett se nota en la prosa de Banville pero de una forma lateral, se ha agregado la descripción pulida de Nabokov y la funcionalidad de las historias de Saul Bellow. Los infinitos, la última obra de John Banville peca de ingeniosa, sutil, profunda y nos sumerge a todos en su pecado, en su vasta luz mortecina.

Adam Godley, padre, está al borde de la muerte por una isquemia. Adam, hijo, y su esposa Helena han venido a visitarlos, así también un amigo de la familia, Roddy Wagstaff, que desea hacer una biografía del moribundo. Petra, hermana de Adam hijo, es una mujer atormentada por su imaginación, una suerte de Remedios, la bella, atrapada en sus propios ensueños y fijaciones. La esposa de Adam Godley padre es una mujer alcohólica y por momentos parece demente. La familia y Roddy se reúnen para presenciar la muerte del padre, así también dos seudo sirvientes, que viven cerca, Ivy y Duffy. Pero estos eventos, complicados ya, se vuelven aún más extraños por la visita de los dioses Zeus, Hermes y Pan. Zeus adopta formas humanas para acostarse con Helena, Pan en la forma de Benny Grace, amigo de Adam padre y Hermes que es el narrador “casi omnisciente” que logra internarse en los pensamientos de cada uno, pero que, cuando toma formas humanas no sabe lo que ocurre en la habitación continua.

El límite cuando tiende al infinito es una manera matemática de explicar este libro. Pero infinitos superpuestos es ya una forma poética, la teoría de la renormalización, que trabaja con varios infinitos a la vez, para entender esta desnormalización en la vida de esta familia. Estos dioses que juegan con las tragedias humanas sólo para hacer su insoportable existencia, viable. Pero en el fondo, los dioses envidian la fugacidad, la lealtad del amor imperfecto, la trivialidad de lo efímero: el ser humano, su propia creación.

“Para nosotros, los inmortales, no hay Cielo, ni Infierno, no hay arriba o abajo, sólo un infinito aquí, que es como no estar aquí. Piensa en eso” (pág. 15 la traducción es mía).

El narrador es Hermes, el que condujo a Príamo para rescatar el cuerpo de Héctor en el campamento de Aquiles. Hermes, durante el transcurso de un día, nos cuenta, a veces al oído, otras desde un podio, pero siempre con una minuciosidad y estética grandiosa, lo que ocurre con cada personaje y lo que los dioses quieren para sí mismos.

Nada en este libro es gratuito, esa es, quizás, la debilidad, una construcción tan esmerada tanto en la prosa como en los conflictos no puede ser leída sin la constante alerta de lo que significa el lado B. Por ejemplo, los nombres, Adam, el primer hombre, según la Biblia, siendo sacrificado y el hijo, que simboliza Jesucristo, sin afección por nada excepto la atracción a su esposa; o incluso el Dr. Fortuna, el médico de la familia, donde destruye la capacidad de la ciencia. Ciencia y religión destruidas. Sin mencionar Helena, Benny Grace, quien creo, al final su nombre alcanzará su verdadero significado. O el apellido de por sí, Godley, que mal podría ser traducido como Godlike o lo que se parece a dios o divinamente.

El entorno siempre se ve afectado por la falta de luz, dando a los personajes un efecto fantasmagórico. La luz siempre duda en entrar a las habitaciones.

“La luz cae desde el techo de vidrio como una lluvia silenciosa, indiferente, una cosa absorbida en otra, todo junto” (pág. 140)

“La luz del día parece dudar un momento antes de entrar” (pág. 144).



Guiños a Shakespeare y Nietzche. La fuerza de una prosa impresionante y no diseñada para impresionar. Esa voz de Hermes tan segura para contar los hechos y las explicaciones sobre su estancia, sobre los móviles de los dioses. “Entiendo tu escepticismo. ¿Por qué en tiempos como estos regresarían los dioses entre los humanos? Pero el hecho es que nunca nos fuimos, sólo nos dejaron de entretener” (pág 202).

Los infinitos resulta, por temática, una novela existencialista: habla de la muerte o la otredad como límites del individuo, y del amor como superación, quizás falsa pero consoladora.

Esta novela es, hasta el momento, la mejor que he leído este año. Sí, es demasiado ingeniosa y estilizada. Hay un trabajo minucioso y equilibrado. La historia parece, por momentos, que deja cabos sueltos; pero las imágenes y la prosa construyen, suplen, inyectan una creación magnífica ¿Serán estas las claves de una novela genial? Es probable.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Ojos de pez abisal




En la Estación Central de Kioto, un ingeniero peruano establecido en el Japón, se reencuentra con su amigo huancaíno después de más de seis años. Con él llega el recuerdo doloroso del asesinato de su único hermano y la posterior desaparición de sus padres en un pueblo de los andes huancavelicanos por causa del terrorismo de los ochentas. Planean hacer turismo durante el fin de semana, pero el encuentro marcará el inicio de una historia que no esperaba vivir. Huancayo, Lima, Kioto y el ambiente previo al Mundial de Fútbol 2002 serán los escenarios de un gran descubrimiento que lo conducirán al difícil dilema de buscar justicia o buscar venganza en medio de la tortura de enfrentar recuerdos que creía haber dejado sepultados para siempre en el Perú.



Presentación: Viernes 21 de octubre del 2011, 7pm
Lugar: Auditorio del Colegio de Ingenieros del Perú, Av. Arequipa 4947, Miraflores
Presentan: Iván Thays, Christian Solano, Jorge Salcedo

jueves, 29 de setiembre de 2011

Nude




Don't get any big ideas
They're not gonna happen.

You paint yourself white
And fill up with noise
But there'll be something missing.

Now that you've found it, it's gone
Now that you feel it, you don't
You've gone off the rails.

So don't get any big ideas
They're not gonna happen.

You'll go to hell for what your dirty mind is thinking.

Panic*

*Diego Trelles. (Esta fue una de las lecturas en Cornell University)

Cuando era niño jugaba a ser dj. Tenía un micrófono negro, largo y flaco como un dedo en luto y uno de esos equipos Philips con doble casetera y sistema Dolby. Era un aparato menesteroso: una antena rota que yo había parchado con cinta adhesiva, el botón de REC completamente tieso después de tanto mix pirata y, al carecer de tapa, el cajoncito posterior de las baterías -que tenía vida propia- se esforzaba por hacer volar las pilas en medio de esos apagones cortesía de Sendero Luminoso que traían velas y vecinos aburridos a la cocina de mi casa.

No sé si tenía talento para mezclar música. Es muy probable que no porque yo imitaba a los djs de las radios peruanas y lo único que sabían estos pobres y necios hombres era amanerar la voz y decir chévere suavecito y, luego, programaban sin ningún remordimiento un tema de The Cure y después otro de Yuri o de Magneto, que en esa época eran bastante chéveres y suavecitos. No importaba: yo jugaba a ser dj y tenía mis casetes en el orden justo y, luego de poner música decente, solía charlar con mis oyentes imaginarios. No recuerdo haber sido nunca infeliz sino todo lo contrario.

Un día llegó el Heavy Metal a mi vida y decidí ser un dj metalero. Mi pelo creció. Empecé a ir a la avenida Colmena a comprar casetes con carátulas llenas de demonios y de cruces volteadas. Copiaba un programa llamado Guerra de Estrellas y solía enfrentar a Metallica con cualquier otro grupete de gritones que odiaran a Dios. Los oyentes ficticios llamaban y votaban y yo hacía que esta batalla fuera reñidísima hasta que triunfales, sobradísimos, con una canción del And justice for all.. llamada "One", que yo bailaba moviendo mi cabeza en círculos, los cuatro metallicos salían victoriosos de cuanto conflicto se les pusiera delante. Un día me di cuenta de que Metallica me daba dolor de cabeza y que ya me llegaba francamente al pincho. Me corté el pelo casi rapado. Hice que perdieran la Guerra de Estrellas hasta con Michael Bolton, pero no dejé de transmitir. Ya era un adolescente y seguía jugando a ser dj, pero este segundo acto no me duraría mucho.

El día que llegaron los cedés a hacer obsoleta y cómica mi colección de casetes piratas, y mi fiel equipo Philips con doble casetera y sistema Dolby decidió suicidarse por algo parecido al orgullo tecnológico, se acabaron mis maratónicas jornadas de dj. Recuerdo con mucho detalle mi último programa, porque mis oyentes llamaron para solidarizarse conmigo y desearme una vida dichosa. Sólo para joderlos, para que no pensaran que yo iba a ir por el mundo conmoviéndome por cojudeces de esa índole, mis últimas palabras antes de apagar el micrófono y salir del aire, fueron chévere y suavecito.

Suelen preguntarles a los escritores cuándo fue que tomaron la decisión consciente de dedicarse a la escritura. Cuando me hacen esa pregunta, suelo mentir y decir tonterías de las que luego me río o me arrepiento. Hoy, sin embargo, recordé que cuando era niño jugaba a ser dj. Me di cuenta, además, de que las historias uno las crea con lápiz o computadora o máquina o cámara o música o mente y que, siendo dj, acaso sin sospecharlo, yo ya inventaba y mentía y reemplazaba este mundo idiota y feísimo por uno enteramente mío.

Si este breve fragmento es una involuntaria declaración de principios, sólo faltaría ponerle música de fondo. Me siento un poco extraño intentando un set en Nueva York, frente a la pantalla de esta Mac que no tiene botones ni pilas ni vida propia. Está nevando afuera. Los nudillos del viento tocan las ventanas de mi cuarto y ahora los únicos apagones de mi vida los traen las tormentas. No tengo micrófono ni audífonos pero sé que mis oyentes empezarán a llamar en cualquier momento.
Panic on the streets of London canta Morrissey cuando los Smiths era la única banda importante del planeta, y solo estoy esperando esa parte en que pide la horca para el dj por poner música que no le dice nada de su vida. Burn down the disco/ Hang the blessed dj/ Because the music that they constantly play/ It says nothing to me about my life..

La mentira, la ficción, las imágenes, la música. El dolor y la risa. El paso infatigable del tiempo. En esta estrofa mágica de "Panic" encuentro todo lo que he intentado explicarme esta noche antes de apagar mi computadora, clausurar mi programa imaginario, despedirme de mis oyentes y salir del aire para siempre.



(Diego Trelles está próximo a publicar una novela sobre esos años de nuestra generación jugando en apagones, torres caídas, brazos y piernas regados en las pistas cuando Sendero Luminoso nos tenía cercados. Un fragmento fue leído en las reuniones y cautivó a los oyentes, por su brutal hilvanación de una época sangrienta, en la voz de un soldado.)

Ithaca I



La semana pasada se llevó a cabo el encuentro de escritores latinoamericanos menores de 40 años en Ithaca, Cornell University. La cita tuvo lugar en White House, una casa antigua y de arquitectura peligrosa, donde es fácil ponerse nostálgico, sin aparente motivo. Dicen que aquí en Cornell University se han suicidado muchos estudiantes. Me contaba Carlos Yushimito que ostenta el segundo lugar en muertes de este tipo en USA. No es extraño. Es un campus alejado de ciudades, separado incluso del tiempo por sus construcciones del siglo antepasado y con una vegetación hermosa y siniestra. Los alumnos no tienen mayor contacto con la gente de los pueblos aledaños y se dedican a sus abstracciones y a sus silenciosas frustaciones.

Un grupo de escritores bulliciosos se reunieron a conversar sobre el tan buscado asesinato de la novela.

Sponsors: Latin American Studies Program and Romance Studies Department
Co-sponsors: Deans of the College of Arts and Sciences, Society for the Humanities, Latino Studies Program, Alice Cook House, Keeton House.

September 23
A.D. White House

3:00 pm Opening Remarks: Edmundo Paz Soldán

3:15 pm (Non)Fiction Today
Chair: Melissa Figueroa

Carlos Labbé: “Sobre la necesidad apelativa de las nuevas narrativas latinoamericanas: intento de fusionar una crónica con un pedazo de novela”

Giovanna Rivero: “Berlin”

Diego Fonseca: “Belindia”

Santiago Vaquera-Vásquez: “Migration is the Story de my Lengua: Reflections desde Meshed America”

5:00 pm Across Genres and Languages I
Chair: Karen Benezra

Ernesto Quiñonez: El niño blanco

Rodrigo Hasbún: “Familia”

Mónica Ríos: ”Fotogramas de chanchos, conejos, ratas, pollos, momias, humanos”

Antonio Jimenez Morato: “Síntoma”

September 24
A.D. White House

9:00 am Continental Breakfast

9:30 am Trends in Contemporary Latin American Writing
Chair: Federico Fridman

Carlos Yushimito: “Monstruos y máquinas textuales: divagaciones sobre los cuerpos que escriben”

Salvador Raggio: “Raros, (ex)céntricos y fuerzas de choque: una ponencia sobre la ruptura”

Gustavo Faverón: “El ángel de la historia: un escritor del siglo XIX”

Luis Hernán Castañeda: “La comunidad efímera: sociedades secretas y círculos de artistas en la novela latinoamericana”

11:30 am Keynote Address
Álvaro Enrigue: “Métodos para fracasar con distinción”

1:00 pm Lunch

2:00 pm Works in Progress
Chair: Osvaldo de la Torre

Lina Meruane: “Sangre en el ojo”

Daniel Peña: “How To Cross a Border”

Rafael Acosta: “Conquistador”

Gustavo Llarull: “Fugue”


4:00 pm Across Genres and Languages II
Chair: Armando García

Liliana Colanzi: “Mordor”

Diego Trelles: “Panic”

Orlando Lara: “The Morning After”

Valeria Luiselli: “Los ingrávidos”

5:45 pm Closing Remarks: Debra Castillo

sábado, 17 de setiembre de 2011

Carta al pasado



Nevó demasiado anoche y hoy no pude sacar el carro para hacer mis visitas. Luego la temperatura congeló lo poco que había de humedad durante la madrugada. Una capa delgada y tiesa, brillante y compacta laminó la superficie de todo. Y los vientos del norte, han inundado el paisaje con su ruido hondo y la sensación de una quietud incómoda. Sí, hay cierta belleza, la soledad intensa y blanca, un cuadro pintado con la obsesión del detalle. Arboles con los dedos cristalinos. Uno se pone a pensar, alguien tiene que estar muy enfermo para crear tanta prolijidad en lo nimio. O muy aburrido con la eternidad.

Me apena no ir a trabajar. Yo que quise siempre ser escritor y ahora vivo la ficción de otros. Es un trabajo que paga bien, llevar la puesta en escena al espectador, en su casa, sus fantasías, escarbar su ternura, ahuyentar el miedo. Que se sirvan del cuerpo de uno.

Por eso te escribo, ayer me trasnoché viendo un programa. Hacen avances interesantes sobre los universos paralelos. Para cuando se tenga una mejor concepción estaré muerto. En este universo al menos. Hay vacuidades irresueltas entre el tiempo y el espacio. Así explican. Bifurcaciones que hacen posible alterarlos, rescatar las corrientes del pasado y reescribirlo para aumentar, para evitar. Ay, los seres humanos y esa convicción de creer corregirse.



Dicen que van a empezar a mandar objetos al pasado, unas cápsulas que van acelerando hasta hacerlas desaparecer, ya en Suiza, hace 20 años hacían estas pruebas. Sensores que registren los otros universos. Por eso te escribo esta carta, para que sepas que pasará contigo si tomas las mismas decisiones. No sé por qué te trato en segunda persona si somos el mismo. Debe ser la lejanía que quiero aparentar.

Te cuento que hace un par de semanas cumplí 52 años. Todavía voy al gimnasio a nadar tres veces por semana y los demás días corro en la máquina. Dejando un día, me llaman a trabajar. Tú decide ahora si es un buen trabajo o no. Se trata de pacientes con Alzheimer, no, todavía no encuentran la cura, pero hay terapias extraordinarias que los mantienen felices y a los familiares tranquilos.

Las llaman esterilizaciones. Reprograman su mente con sus propios recuerdos y yo soy parte de ellos. Te dan un rol: padre, hijo, esposo, amigo; usan mi cara, mi cuerpo y yo voy y cumplo las labores que ellos necesitan para hilvanar esos recuerdos. Voy a sus casas y hacemos las grabaciones para el próximo tratamiento.

Cuando sus familiares quieren dejar al paciente en cuidados de nuestra organización es que empiezan los experimentos. Empezamos a crearles realidades distintas a las que vivieron. Esto parece disminuir el avance de la enfermedad. Les reconstruimos la vida con anhelos, esperanzas de tapiz, trabajos que ellos disfrutan, se los ve felices. Se ha creado una comunidad con estos pacientes.

Hace 20 años tenías la convicción de que solo, estarías mejor. Tu divorcio y la pérdida de tu hija habían terminado con cualquier vestigio de ilusión. Pues, cinco años después, tuviste la oportunidad de casarte otra vez, pero no lo hiciste. Ella te adoraba y tú no parabas de hablar riendo cada vez que estaban juntos. No sé si hubiera resultado. Eso, yo, nunca lo sabré.

Sólo quiero decirte que envidio a esos pacientes.

miércoles, 14 de setiembre de 2011

El faro



Lo que hace Genaro es horrible. Se sirve de armas imprevistas. Nuestra situación se vuelve asquerosa.

Ayer, en la mesa, nos contó una historia de cornudo. Era en realidad graciosa, pero como si Amelia y yo pudiéramos reírnos, Genaro la estropeó con sus grandes carcajadas falsas. Decía: "¿Es que hay algo más chistoso?" Y se pasaba la mano por la frente, encogiendo los dedos, como buscándose algo. Volvía a reír: "¿Cómo se sentirá llevar cuernos?" No tomaba en cuenta para nada nuestra confusión.

Amelia estaba desesperada. Yo tenía ganas de insultar a Genaro, de decirle toda la verdad a gritos, de salirme corriendo y no volver nunca. Pero como siempre, algo me detenía. Amelia tal vez, aniquilada en la situación intolerable.

Hace ya algún tiempo que la actitud de Genaro nos sorprendía. Se iba volviendo cada vez más tonto. Aceptaba explicaciones increíbles, daba lugar y tiempo para nuestras más descabelladas entrevistas. Hizo diez veces la comedia del viaje, pero siempre volvió el día previsto. Nos absteníamos inútilmente en su ausencia. De regreso, traía pequeños regalos y nos estrechaba de modo inmoral, besándonos casi el cuello, teniéndonos excesivamente contra su pecho. Amelia llegó a desfallecer de repugnancia entre semejantes abrazos.

Al principio hacíamos las cosas con temor, creyendo correr un gran riesgo. La impresión de que Genaro iba a descubrirnos en cualquier momento, teñía nuestro amor de miedo y de vergüenza. La cosa era clara y limpia en este sentido. El drama flotaba realmente sobre nosotros, dando dignidad a la culpa. Genaro lo ha echado a perder. Ahora estamos envueltos en algo turbio, denso y pesado. Nos amamos con desgana, hastiados, como esposos. Hemos adquirido poco a poco la costumbre insípida de tolerar a Genaro. Su presencia es insoportable porque no nos estorba; más bien facilita la rutina y provoca el cansancio.

A veces, el mensajero que nos trae las provisiones dice que la supresión de este faro es un hecho. Nos alegramos Amelia y yo, en secreto. Genaro se aflige visiblemente: "¿A dónde iremos?", nos dice. "¡Somos aquí tan felices!" Suspira. Luego, buscando mis ojos: "Tú vendrás con nosotros, a dondequiera que vayamos". Y se queda mirando el mar con melancolía.



JJA

jueves, 25 de agosto de 2011

Lo peor del amor



Lo peor del amor cuando termina
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina
la adrenalina en camas separadas.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.

Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le siguen dos puntos suspensivos…

JS


viernes, 19 de agosto de 2011

Float on, Modest Mouse



I backed my car into a cop car, the other day.
Well he just drove off, sometimes life's ok.
I ran my mouth off a bit too much, oh what did I say.
Well you just laughed it off, it was all ok.

And we'll all float on, ok.
And we'll all float on, ok.
And we'll all float on, ok.
And we'll all float on any way, well.

A fake Jamaican took every last dime with a scam.
It was worth it just to learn some sleight-of-hand.
Bad news comes don't you worry even when it lands.
Good news will work its way to all them plans.
We both got fired on exactly the same day.
Well we'll float on good news is on the way.

And we'll all float on, ok.
And we'll all float on, ok.
And we'll all float on, ok.
And we'll all float on, alright.
Already we'll all float on.
No, don't you worry, we'll all float on.
Alright, already, we'll all float on.
Alright, don't worry, we'll all float on.

Alright already we'll all float on.
Alright already we'll all float on.
Alright don't worry even if things end up a bit too heavy.
We'll all float on...alright. Already we'll all float on.
Alright already we'll all float on, ok.
Don't worry we'll all float on.
Even if things get heavy, we'll all float on.

Alright already we'll all float on.
(Alright)
Don't you worry we'll all float on.
(Alright)
All float on....

jueves, 18 de agosto de 2011

El Cubismo de Girondo





"Croquis en la arena"

La mañana se pasea en la playa empolvada de sol.

Brazos.
Piernas amputadas.
Cuerpos que se reintegran.
Cabezas flotantes de caucho.

Al tornearles los cuerpos de las bañistas, las olas alargan sus virutas sobre el aserrín de la playa.

¡Todo es oro y azul!

La sombra de los toldos. Los ojos de las chicas que se inyectan novelas y horizontes. Mi alegría, de zapatos de goma, que me hace rebotar sobre la arena.

Por ochenta centavos, los fotógrafos venden los cuerpos de las mujeres que se bañan.

Hay quioscos que explotan la dramaticidad de la rompiente. Sirvientas cluecas. Sifones irascibles, con extracto de mar. Rocas de pechos algosos de marinero y corazones pintados de esgrimista. Bandadas de gaviotas, que fingen el vuelo destrozado de un pedazo blanco de papel.

¡Y ante todo está el mar!

¡El mar!... ritmo de divagaciones. ¡El mar! Con su baba y su epilepsia.

Nada es crucial



¿Cómo se combate la no aceptación? ¿Qué se hace con una vida sin nada importante que contar? Lecu busca extraviarse en los buses, Maggie en sí misma; ambos ansían los bordes para encontrarse. Son dos vidas contadas en paralelo para explicar cómo se puede sobrevivir ante la violencia del espejo. Maggie se cuestiona hacia el interior, Lecu busca avanzar y transformarse en lo cotidiano. Ambos personajes son los únicos que tienen nombres, y estos son diminutivos, falsos. No pasa nada crucial, ni bueno, ni malo. El humor lleva a lo trágico y el amor es un analgésico, nada más.

Nada es crucial es una novela que deja ver este mundo. Pablo Gutierrez (España 1978) forma parte de Granta y profesor de lingüística. Dice que la madurez es la constante renuncia a las cosas que nos gustan. Sus libros crean un mundo donde las mujeres siempre ganan, donde los hombres tienen problemas con crecer. ¿Cien años de soledad?
Le gusta Bruce Springsteen porque, dice, en sus conciertos se pasa por una variedad de emociones. Tristeza y humor deben ir juntos. Deben.



miércoles, 10 de agosto de 2011

Oda a las cosas rotas




Se van rompiendo cosas
en la casa
como empujadas por un invisible
quebrador voluntario:
no son las manos mías,
ni las tuyas,
no fueron las muchachas
de uña dura
y pasos de planeta:
no fue nada y nadie,
no fue el viento,
no fue el anaranjado mediodía
ni la noche terrestre,
no fue ni la nariz ni el codo,
la creciente cadera,
el tobillo,
ni el aire:
se quebró el plato, se cayó la lámpara,
se derrumbaron todos los floreros
uno por uno, aquél
en pleno octubre
colmado de escarlata,
fatigado por todas las violetas,
y otro vacío
rodó, rodó, rodó
por el invierno
hasta ser sólo harina
de florero,
recuerdo roto, polvo luminoso.
Y aquel reloj
cuyo sonido
era
la voz de nuestras vidas,
el secreto
hilo
de las semanas,
que una a una
ataba tantas horas
a la miel, al silencio,
a tantos nacimientos y trabajos,
aquel reloj también
cayó y vibraron
entre los vidrios rotos
sus delicadas vísceras azules,
su largo corazón
desenrollado.

La vida va moliendo
vidrios, gastando ropas,
haciendo añicos,
triturando
formas,
y lo que dura con el tiempo es como
isla o nave en el mar,
perecedero,
rodeado por los frágiles peligros,
por implacables aguas y amenazas.

Pongamos todo de una vez, relojes,
platos, copas talladas por el frío,
en un saco y llevemos
al mar nuestros tesoros:
que se derrumben nuestras posesiones
en un solo alarmante quebradero,
que suene como un río
lo que se quiebra
y que el mar reconstruya
con su largo trabajo de mareas
tantas cosas inútiles
que nadie rompe
pero se rompieron.

(NR)


lunes, 1 de agosto de 2011

Margueritte



De Germaine Chazes, su profesor de la escuela decía que le faltaba un tornillo. Otros dirían que era bobo o le faltaba un hervor. O más sofisticadamente, que es un border line. A sus 45 años vive en una tienda de campaña en el jardín de la casa familiar porque no se entiende con su madre. Pero el encuentro con una anciana en el parque, a donde acude a contar las palomas, cambia su vida. Ella, con dulzura y paciencia, le lee fragmentos de libros, actividad que lo hará crecer en pocos meses más que en muchos años de vida.

La película está dirigida por Jean Becker y cuenta con los extraordinarios actores: Gerard Depardieu y Gisele Casadesus. Una película que no es original pero sí muy honesta, no recarga lo sentimental con demasiados clichés.

domingo, 24 de julio de 2011

Correr



Jean Echenoz (Orange 1947) publicó el año pasado Correr (Anagrama), novela sobre el checoslovaco Emil Zátopek (1922-2000) que ganó en los Juegos olímpicos, Helsinki 1952, tres medallas de oro en 10 días (5000 m, 10000 m y la maratón), hasta ahora nadie ha superado esta hazaña.

Rara vez se encuentra un libro en donde los personajes no estén íntimamente relacionados con escritores o que algo de su carácter se explique por medio de alguna obra literaria, por lo que leen y repiten en sus ensoñaciones. Es natural, los escritores escriben casi siempre sobre lo que viven y gran parte es la lectura. Por eso resulta refrescante encontrarse con libros que están fuera de la escena literaria donde sus personajes no son lectores compulsivos o no se apoyan en conceptos literarios. Es el caso de este campeón que vivió bajo países autoritarios, como la Alemania nazi y luego el socialismo ruso. No es gratuito que sea un corredor, a pesar que este personaje existió y fue atleta, cuando es llevado a la ficción, correr es escapar, según se dice, Emil tenía una técnica pésima, lo que puede ser explicado únicamente como la urgencia de liberarse. Corría para huir de la dictadura.



“Emil corre contra su decadencia, y sonríe. Incluso en las minas de uranio adonde lo destie¬rran porque ha apoyado a Dubcek”.

El libro no es una biografía, sostiene el autor, no me entrevisté con personas que lo conocían. Sólo investigué lo que la prensa publicaba de él, eso era suficiente para construir un personaje novelesco, como cuando ya retirado, fue puesto a trabajar como basurero por el gobierno soviético.

Es el segundo libro que escribe sobre personajes famosos. El primero fue Ravel, el próximo será sobre Nikola Tesla. Dice que incluso en Correr, donde ventila un tema que nunca fue de su interés, el deporte, siente que sus personajes están vinculados a un gran tema: la soledad.

Dice que lo único que le hubiera gustado preguntarle a Zápotek es si su expresión atormentada era real.

Aquí un extracto:

“Hay corredores que parecen volar, otros bailar, otros parecen avanzar sentados sobre las piernas. Algunos dan tan sólo la impresión de ir lo más rápido posible donde acaban de llamarlos. Emil, nada de todo eso. Emil parece que se encoja y desencoja como si cavara, como en trance. Lejos de los cánones académicos y de cualquier prurito de elegancia, Emil avanza de manera pesada, discontinua, torturada, a intermitencias. No oculta la violencia de su esfuerzo, que se trasluce en su rostro crispado, tetanizado, gesticulante, continuamente crispado por un rictus que resulta ingrato a la vista. Sus rasgos distorsionan, como desgarrados por un horrible sufrimiento, la lengua intermitente, como si tuviera un escorpión alojado en cada zapatilla de deporte”.

lunes, 18 de julio de 2011

La constante agonía de los sueños truncos (recortes de Blanco nocturno, Ricardo Piglia, Anagrama)



Blanco nocturno ha sido galardonada con dos premios: el de la Crítica (que otorga la Asociación Española de Críticos Literarios) y el Rómulo Gallegos (que otorga el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela).

He leído algunas reseñas poco favorables sobre esta novela. Desde las críticas a la editorial por algunos errores de impresión (‘clerigman’ pág. 226 o ‘Bleack House’ pág. 270, cita de la novela de Dickens) hasta los comentarios de una débil segunda parte donde aparecen nuevos personajes para remediar los frentes abiertos de la primera. O que deberían ser dos novelas separadas, o que el final no debería ser abierto.

Primero unas líneas sobre la historia. Sofía y Ada son gemelas y en uno de sus paseos por Estados Unidos conocen a un boricua negro llamado Tony Durán, tienen un romance en Atlantic City que termina cuando una de ellas regresa a Argentina. Tony las sigue a su pueblo (posiblemente Adrogué, ciudad natal del autor) donde es asesinado, según se sospecha para robarle una gran cantidad de dinero. El comisario Croce empieza a investigar la causa de la muerte y se encuentra con la turbia historia familiar de las hermanas Belladona, la relación extraña con el padre y con los dos hermanos, Luca y Lucio, que está muerto. Luca luchando con un embargo para no perder la fábrica donde realiza sus inventos. Un reportero llega de Buenos Aires, el ya conocido en otras de sus obras, Renzi, quien se alía con Croce para descubrir la verdad del asesinato.

Hasta ahí los ingredientes de una novela negra. Pero basta con pasar las hojas para darse cuenta que esta obra es tambié metaliteraria (relación Kafka, Dickens, Melville, entre otros). No busca en primera instancia resolver la muerte de Tony Duran, sino colocarnos en un nivel impresionista de una sociedad corrupta, pero con una prosa extraordinaria y fascinante.

Es una crítica a la sociedad de los talentosos y los esforzados, un orden más pegado al azahar que a la constancia. Como la historia del Manco, jugador de tenis. Uno tiene talento para hacer algo, pero no puede hacerlo. Donde Renzi le responde, en general mis amigos tienen tanto talento que ni siquiera les hace falta hacer nada.

Es cierto que al avanzar en la novela uno siente que la historia pierde fuerza cuando ingresa en la segunda parte, pero la prosa está tan bien lograda que la intensidad no disminuye. Las sospechas de un final mediocre se desvanecen en las últimas páginas. Yo no creo que sea un final abierto. Uno cierra el libro y la primera impresión parece indicar eso. Pero después de un tiempo de reflexión, la verdad llega contundente. Ha estado ahí desde el principio. El motivo del asesinato y el/la que lo planea se hilvana como una historia que apenas se deja entrever a lo largo de la novela.

La clave está en el dibujo que Croce muestra. La alusión al conejo iluminado en la noche por los faros (pág. 149). El blanco nocturno. La visión nocturna de los ingleses, la luz mala (pág. 159). “Comprender –dijo cuando salió de ahí- no es descubrir hechos, ni extraer inferencias lógicas, ni menos todavía construir teorías, es sólo adoptar el punto de vista adecuado para percibir la realidad (pág. 178)”.

Creo que hay ciertos escritores que confían en su prosa para sacar adelante una historia que saben floja. Hay otros que cuentan buenas historias pero se olvidan de la estética en contarlas. Piglia hace un buen balance entre las dos. Confieso que por momentos puede hacer referencias a otros autores dando un efecto ampuloso, esto ya es un gusto personal. Aunque autores que disfruto como Borges, Umberto Eco, Perec, Pynchon, Vila-Matas, o en el caso nuestro, Iván Thays; usan también este recurso para alertar al lector en ser extremadamente cuidadoso. La riqueza de estos escritores es indudable, pero cuando abren la puerta a otros escritores dentro de la historia, uno se prepara para reconocer las posibles interpretaciones, los símbolos y las inteligentes elucubraciones. Hay una riqueza literaria indiscutible, no se otorga ninguna frase gratuita.



Blanco nocturno va desde Homero hasta el realismo mágico de García Márquez, o Faulkner, pasando por la Biblia. Basta con la parte donde narra el accidente del padre de las gemelas, donde se fabrican historias de la causa: manga de langostas que lo botó del caballo, polvo con paraguaya que lo mantuvo con vida porque le dio respiración boca a boca sin ella darse cuenta, o porque pensaba que lo estaban envenenando; para reconocer a Macondo o Yoknapatawpha.

Algunos personajes cargan con el estereotipo de la novela policial y los símbolos de sus oficios. Tenemos a Cueto, el fiscal malo y corrupto; un secretario que ha sido seminarista y termina como bastión de Luca; Croce, el comisario inteligente e intuitivo cuyo perro está torcido, como la verdad que él presenta pero que la sociedad no acepta; el solitario y débil mental Luca; el periodista de la capital, Renzi, culto y aniñado. Y por supuesto, el periodista del pueblo que es miope, como el periodista torpe de La guerra del fin del mundo.

La tensión sexual entre hombres es clara, pero no se explota, se esconde, se trata de ocultar, incluso. Entre Renzi y Croce (pág. 111), se dice poco; entre la del japonés y el boricua sólo por acusaciones. El homosexualismo es todavía, o debe ser, una práctica indecente.

Me deja en duda las alusiones poéticas a la cocaína, debe ser un hábito de Renzi. “Blancura incierta de la sal de la vida (pág. 145)”.

Piglia hace uso de un narrador triple. Un omnisciente comprometido con los personajes principales, otro que se fabrica entre la conversación entre Sofía y Renzi, el que menos me gusta, porque a veces parece que los personajes lo sorprenden y el último, uno que se agazapa en el pie de página abriendo luces e interviniendo con sutileza.

Notable es también la relación que surge entre la naturaleza y los personajes. “La naturaleza sólo produce destrucción y caos, aísla a la gente, cada gaucho es un Robinson que cabalga por el campo como una sombra. Sólo pensamientos aislados, solitarios, livianos como alambre de enfardar, pesados como bolsas de maíz, nadie puede salir, todos atados al desierto, se largan a caballo a recorrer su propiedad a ver si los postes del alambrado están sanos, si los animales siguen cerca de la aguada, si se viene al tormenta; al atardecer cuando vuelven a las casas, están embrutecidos por el aburrimiento y el vacío (pág. 119)”. Es una relación destructiva, para los hombres, no así para las mujeres.

Uno de los temas centrales es el hombre de principios que se destruye asimismo en búsqueda de la verdad. La locura es síntoma de genialidad. Los locos del manicomio que repiten frases de Esperando a Godot.



Como algunos han mencionado, Piglia forja una novela en la ficción paranoica. Todos son sospechosos, todos se sienten perseguidos. “Todos están atormentados por su conciencia (pág. 217)”.

Aquí algunos de los recortes que más me gustaron:

“La última luz de marzo entraba cortada por las rejas de la ventana y afuera el campo tendido se disolvía, como si fuera de agua, en el atardecer (pág. 54)”.

“Croce y Saldías se pararon junto al cadáver con esa extraña complicidad que se establece entre dos hombres que miran juntos a un muerto (pág. 58)”.

“Los sirvientes sólo tienen, para sobrevivir, la aceptación de los demás (pág. 76)”.

“No hay que intentar explicar lo que pasó, sólo hay que hacerlo comprensible (pág. 107)”.

“Si uno piensa en el pasado es porque ya perdió la pasión (pág. 133).” Aunque mi amigo S. me dijo que es de Heráclito.

“Hace falta más tiempo para rememorar que para vivir (pág. 143)”.

“En estos pueblos de campo, cerrados como un gallinero, aislados de todo, como usted se imagina, la gente delira un poco para no morir de tedio (pág. 204)”.

“Se habían quedado en silencio. Una mariposa nocturna giraba sobre los focos con la misma decisión con que un animal sediento busca el agua en un charco. Al fin golpeó contra la lámpara encendida y cayó al piso, medio chamuscada. Un polvillo anaranjado ardió un instante en el aire y luego se disolvió como el agua en el agua (pág. 214)”.

Esta última es particularmente esencial para desentrañar la historia.

Blanco nocturno ha sido, sin duda, uno de los libros que más he disfrutado en lo que va del año.

domingo, 17 de julio de 2011

Lo que hace uno por la apariencia.



Un extracto de esta entrevista al argentino Piglia, nos revela lo vanidosos que pueden ser los escritores; pero de una forma enternecedora. Si es posible esa combinación.

-Yo ya leía, pero sin método. Había tenido una noviecita en Adrogué. El padre era de familia de anarquistas, leían mucho. Y me acuerdo de la escena. Íbamos caminando, había un muro alto, y ella me dijo: "¿Estás leyendo algo?". Y yo había visto, en la vidriera de una librería, La peste, de Camus. Y le dije: "Sí. La peste, de Camus". Y me dijo: "Prestameló". Entonces compré el libro... me da vergüenza contar esto... pero compré el libro, lo leí esa noche, lo arrugué un poco para que pareciera más usado, y se lo llevé al día siguiente. Y ahí empecé a leer.

jueves, 30 de junio de 2011

Que empiece la fiesta, Niccolo Ammaniti



Ser famoso es muy fácil, debes matar a alguien con los ingredientes que alimenten el morbo del público. De otra forma es un camino que a pesar de todo el esfuerzo, puede tornarse en fracaso. Pero cuando se alcanza la fama uno está más propenso al odio. Esta novela critica especialmente la sociedad de las apariencias, sus personajes (futbolistas, actrices con numerosas cirugías plásticas, Fabrizio que es el alter ego, según dicen, de Baricco) están disfrutando de una fiesta mientras los miembros de una secta satánica busca boicotearla.

Esta novela absurda y cómica se encuentra también con las preocupaciones humanas por trascender y porque su vida tenga cierto sentido en una sociedad donde los políticos se han olvidado del pueblo, una suerte de dioses del Olimpo que no entienden a los hombres.

El autor en una entrevista a Página 2 dice: ¨El escritor no sabe hacer nada, no es experto en nada; así que se toma la licencia de hablar de todo. Pero cuando al final lee sus entrevistas se da cuenta de las estupideces que dice.¨

Una novela que rompe los esquemas últimos de lo que algunos consideran literatura alternativa, pero no literatura en sí misma.

Nos dice Sombras de neón:
http://sombrasdeneon.blogspot.com/2011/06/niccolo-ammaniti-que-empiece-la-fiesta.html

Todos los personajes están tan hartos de sus vidas y tan necesitados de atención que quieren morir siendo mártires: prefieren ser recordados por un sacrificio inútil que por una vida plena. El tramo final del libro, con su inesperado guiño a "Jurassic Park", es tan salvaje que ni en las catacumbas se está a salvo. La carcajada intrascendente de los capítulos anteriores muere congelada en los labios. El hombre se cree un depredador intocable pero, por mucha fiesta y mucha opulencia con que lo adorne, siempre encontrará a un depredador mucho más poderoso y hábil que él. Al final a todos nos espera la misma muerte.

lunes, 27 de junio de 2011

El fin es mi principio



Es la adaptación de la novela de Tiziano Terzani llevada al cine por Jo Baier y con la magnífica actuación de Bruno Ganz y Elio Germano. Es la historia de un padre que está a punto de morir y llama a su hijo para hablarle de su vida, para explicarle su aparente fracaso o éxito como progenitor o como periodista. Empujarlo a que él mismo se reconozca viviendo esa extraña satisfacción de lo experimental. Porque, él, dice el padre, ya ha probado todo en la vida, lo único que le falta es la muerte.

El título me hace recordar a Tiempo de vida de Marcos Giralt Torrente, una obra extraordinaria, donde frente a la inminente desaparición del padre con cáncer, el hijo logra iniciar una relación genuina, la que esperó toda su vida.

La conversación entre ellos es la el pilar de la película, es casi una experiencia teatral con un guión muy bueno y fiel a la novela.

- Ahora no soy nada. Tampoco quiero serlo.

viernes, 24 de junio de 2011

Si aparece Kyu, tienes que usarla (Recortes de 1Q84, Haruki Murakami, Tusquets)





El japonés aclamado en todo el mundo, Haruki Murakami, quien ha sido también traductor de Carver y Fitzgerald, admirador de Puig y García Márquez; entregó hace dos años 1Q84 y los dos primeros tomos están traducidos al castellano en un ejemplar. La traducción al inglés de los mismos libros de la trilogía estarán disponibles a partir del 25 de octubre, fecha en que se calcula habrá una traducción al español del tercer tomo de esta novela por entregas. Aunque en Japón hay rumores que existiría un cuarto libro, todavía no lo ha confirmado el escritor, quien es también un corredor compulsivo, adicto al jazz y recurrente en temas de alienación y pérdida en un entorno surrealista.

El título podría tomarse como una abierta alusión a 1984 de George Orwell, donde ¨el gran hermano¨ vigilaba en todo momento a las personas. El número 9 y la letra Q (Kyu) son fonéticamente iguales, la novela toma lugar justamente en 1984 pero en una realidad aparentemente distorsionada, como el título. Otros sugieren un paralelismo a La verdadera historia de Ah Q, novela del chino Lu Xun.

Alusiones musicales, cinematográficas, pero esta vez con malicia. Paralelismo masculino y femenino. Medio millón de copias vendidas antes de aparecer en las vitrinas.

La estructura de la novela es la que usa Mario Vargas Llosa cuando cuenta dos historias paralelas. Cada capítulo pertenece, por separado, a Tengo y Aomame. Tengo es un profesor de matemáticas y ex practicante de judo que vive sólo en un pequeño apartamento y usa su tiempo libre para escribir novelas y con un pasado atormentado por la relación con su padre. Aomame es una entrenadora física y asesina a sueldo que vive también sola y con un pasado marcado por una religión estricta. Tengo es contratado para reescribir una historia llamada La crisálida de aire, y pueda ser presentada a un concurso. Hay una constante dicotomía: Amanecer y Vanguardia, las dos lunas, perceiver y receiver, los senos desiguales de Aomame, las parejas se destruyen, una parte consume a la otra, mientras los solitarios sobreviven, aparentemente.

La aparición de Aomame es también a través de una crisálida, el taxi es el vientre que la sitúa ya no en 1984 sino en 1Q84 escuchando la pieza musical de Janácek el taxista es el mediador, el que va guiándola a un mundo adyacente. Así como Alicia en el país de las maravillas, Aomame va ingresando, bajando al nuevo mundo, o descendiendo al Hades, por las escaleras de la autopista. Aomame carece de identidad, su apellido es distinto pero no la hace peculiar, su rostro puede contraerse hasta asustar a la gente, pero sus rasgos naturales son rápidamente olvidados. Esto es utilizado por el autor para dar a Aomame una incertidumbre frente a su pasado, y como en la obra El fantasma de Anil, de Michael Ondaatje, tiene que luchar brutalmente para hacerse de una identidad, porque la impuesta no es suficiente. La deformidad de Aomame de una oreja apela a su vagina, es también la desviación sexual que padece y sus senos desiguales, la incapacidad de amamantar. El mundo cambia para ella cuando ve una pistola, que puede ser también la aparición fálica del poder.

Aomame puede manipular, atravesar, penetrar a las personas. Por otro lado Tengo es más bien conducido, constantemente infiltrado.

El nacimiento de Tengo en la obra, es un recuerdo de su infancia inmediata que lo perturba pero también lo excita sexualmente.



Esta obra expone, en cierta medida, el mundo literario, la comercialización del talento y los sufrimientos de un autor que quiere ser un buen escritor. ¨En la escritura, una de dos: o se nace con el don, o bien uno se deja la piel y se esfuerza para hacerse bueno¨. El editor de Tengo cree que los prejuicios son un buen punto de partida porque nunca se alcanza a conocer tantas personas. Tengo, a pesar que no ha sido publicado, es considerado para ser juez en los concursos literarios: ¨Resultaba extraño leer las obras de otros candidatos cuando él mismo se presentaba al concurso, pero las leía con imparcialidad, sin preocuparse demasiado por la delicada situación en la que se encontraba.¨ Tengo habla mucho sobre el mundo de la ciencia y las artes. La literatura como un proceso de ordenar, de reconstruir, ¨Cuando escribo sustituyo mediante las palabras la realidad que me rodea por algo que encuentro más natural. Es decir, reconstruyo. De ese modo confirmo que existo, sin duda, en este mundo.¨ Asimismo habla del proceso de creación como un brainstorming ¨Había un tiempo determinado para añadir todo lo posible y, luego, un tiempo para eliminar lo máximo posible.¨ La rigurosidad de escribir, la impresión, la conjugación de frases y la musicalidad. ¨El ego era eliminado; los adornos superfluos, suprimidos y la lógica transparente se retiraba al fondo de la habitación.¨ Construir un diseño estructurado en base a un magma literario. ¨En definitiva lo que hacía era liberar ratones imaginarios dentro de aquellos pedazos de madera¨.

Esta novela tiene muchos trucos literarios para mantener al lector pegado a la historia. A veces da ganas de saltarse un capítulo para ver qué le pasa a uno de los protagonistas. Está finamente dosificada aunque las referencias literarias a Chéjov pueden preparar al lector en lo que se avecina.

Crítica al machismo pero termina poniéndolo como una víctima del entorno social. El líder de Vanguardia no es culpable, su entorno lo es. Por otro lado la figura de la mujer destruye. Algunos dicen que Aomame tiene mucho de Lisbeth Salander de Stieg Larsson, pequeñas y letales, algo de lesbianismo y thriller.


Aquí algunos extractos que me parecieron buenos:

¨Un rayo de luz se filtraba tenuemente pro un intersticio en las cortinas, y sin embargo lo único que hacía era realzar la oscuridad¨ (pág. 521).

¨Si no lo entiendes sin que te lo explique, quiere decir que no lo entenderás aunque te lo explique¨ (pág. 541).

¨Lo que la gente necesita es una historia hermosa y amena que les haga sentir que su existencia es, al menos, un poco relevante¨ (Pág. 672).

La traducción se nota que ha sido apurada, hay cacofonías y dequeísmos (152, 153, 396 por nombrar algunos) frases comunes como ¨sudaba la gota gorda¨ otras que personalmente me suenan muy mal como ¨pero, sin embargo¨. Y demás singularidades del castellano en España que a mí me cuesta entender como: ¨Huelga decir que todo estaba oscuro a su alrededor¨. La apuesta es que la traducción al inglés conservará cierta musicalidad y sería más meticulosa en el uso de las palabras.

En el blog El lamento de Portnoy hay una referencia a la cultura japonesa que espera por el desastre para recomponerse:

Murakami quiere mostrarnos a dos individuos solitarios, esperándose mutuamente y esperando el desastre, empujados, sin que ellos quieran abandonar su cómoda apatía, hacia acontecimientos que anuncian un desenlace siniestro, enfrentados a fuerzas primordiales que les sobrepasan en todos los aspectos, y que, al mismo tiempo, les conducen a su unión imposible separados como están por distintos espacios y tiempo. http://ellamentodeportnoy.blogspot.com/2011/03/1q84-de-haruki-murakami.html

Una lectura altamente recomendable. La tercera entrega se espera con entusiasmo. Espero que las historias nunca se mezclen y que la cuarta entrega, de haberla, sea La crisálida de aire. Sin poder explicarlo, a veces sentía que los protagonistas sospechaban del autor. Algo así como la teoría del multiverso o de la física cuántica, donde el simple hecho de observar, varía los resultados esperados.

sábado, 11 de junio de 2011

La voz imperfecta. (Recortes de Un desconocido perfecto, Leonardo Caparrós, Punto de Narrativa, 2010.)



“A esas horas todavía soy yo; soy un inerte e inconsciente recopilador de información que registra los hechos y sonidos hasta el despertar, para luego reproducirlos y almacenarlos en la memoria”. (pág. 12). Javier Gamarra es un paciente siquiátrico, muy reflexivo, que ha sufrido una niñez violenta y un presente obsesivo con una mujer. Y busca retomar el control y el equilibrio devolviendo la misma violencia sobre la sociedad. Sobre el orden.

La historia es muy dinámica y mantiene al lector atento para descubrir qué hará el protagonista frente a la fuerte carga sicológica que sufre. Los quiebres de tiempo para explicar las razones de la conducta de Alejandro hacen de la estructura, muy interesante. Está contada con distintos narradores, cartas, recetas, confesiones. Y aquí radica también la debilidad de esta novela: la voz es la misma. Como en la página 85, donde se escribe una carta a la esposa de uno de los enfermos, pero el narrador es el mismo.

“Desde mi costado de la cama, que mira hacia el baño de mayólicas verdes, ella es sólo un pinchazo y una voz agradable.” “En eso tengo experiencia, en dejar las cosas a medias, en abandonarlas como un cobarde.”(pág. 13) Se puede percibir la urgencia del narrador al contar su historia, pero a veces busca recursos efectistas y palabras que no encajan con el protagonista, cómo si a veces le importara demasiado la aprobación del lector. Por otro lado, no confía en el lector, cree que debe explicarle lo sugerido, cree que debe ayudarlo a comprender las imágenes y hasta resulta por momentos periodístico, ¨…aun cuando fuera de público conocimiento… en tela de juicio.¨ (pág. 64). Lo que conlleva a una desproporción entre el lenguaje del narrador y la razón de contar la historia. “La sangre de Agustín zigzagueaba lentamente como un río desbordado entre las sábanas azules de la cama, formando caudalosos torrentes que terminaban en cascadas diminutas que iban a dar al suelo” (pág. 23).

Se torna a veces muy informativo, en una conversación con el primo se devela su carácter errático y descolocado de la realidad, mientras sus reflexiones y visiones del mundo son muy conscientes y ordenadas. Vuelvo a sostener, el narrador tiene una sola voz para el protagonista y los otros personajes sin cambiar el tono o las fijaciones particulares de cada uno.

“Pero a ella le encantaba engañarme y engañarse, prefería fantasear con un hombre amargado por las circunstancias, pero con un corazón noble en el fondo, un hombre asfixiado por la vida, pero que seguía esforzándose por dar lo mejor a los suyos, un hombre, que no era mi padre.” (pág. 16) El conflicto con el padre, con el poder, con el orden está muy bien delineado y logra mantener esa tensión a lo largo de la novela, hay una enorme capacidad del escritor de mantener hilvanados estos temas. ¨Cuando era niño odiaba jugar a las escondida, no me gustaba ocultarme interminablemente como cuando huía de mi padre. Detrás de algún baúl o alguna puerta vieja, delataba mi escondite empapado de llanto con miedo a ser descubierto¨ (pág. 171).

El protagonista es un antihéroe (tiene una visión sobrenatural en la noche) que busca retratar su propia percepción de lo que le ocurre, intenta usar la comedia para aliviar intensidad, pero a veces no lo logra con el lenguaje. Por ejemplo¨… con la inercia que sería la envidia de cualquier físico¨ (pág. 55). ¿Por qué un físico tendría envidia de la inercia? ¨…la envidia de cualquier agente secreto¨ (pág 130). U otras como ¨…dragón herido, pan a su casa y una educación a sus hijos¨ (pág. 64). El informe del médico es muy coloquial. Un médico no narra los hechos de su informe, sólo los coloca (pág. 65 y 66). Más adelante se describe mejor este hecho ¨Paciente borderline padeciendo neurosis severa, con rasgos sicopáticos y obsesivo compulsivo, por lo que debe permanecer en el hospital¨ (pág 67).

¨Ese era mi problema: extrañaba extrañar a alguien¨ (pág. 71). La soledad está muy presente a lo largo de esta impactante obra, tiene un corte social, el reclamo de los incomprendidos.

Hay partes que me parecieron notables:

¨Un limbo fétido en donde cuerpos que alguna vez recorrieron y disfrutaron la vida en sociedad, como cualquiera, ahora saldan sus deudas con esa misma sociedad, pagando caro sus errores, sus desaciertos o sus simples omisiones¨ (pág. 76).
¨Todos revolviendo para encontrar el error, para ubicar en qué momento se quebró la realidad y cayeron en este abismo de pastillas y techos blancos. Nunca lo lograrían, no aquí ¨ (pág. 97).

Y otras que considero lugares comunes o ambigüedades en la descripción:

¨Con bastantes horas de vuelo¨ (pág. 31). ¨Puerta falsa¨ (pág. 33). ¨Color entre marrón y blanco¨ (pág. 51). ¿Cómo es este color entre marrón y blanco? ¨Increíble derroche de creatividad¨. ¨Sonrisa suave¨ (pág. 124). Aún quiero dilucidar una sonrisa suave. ¨Ojos brillosos como vidrio húmedo¨ (pág. 124). ¨Beso eterno de fierro y aceite¨ (pág. 138). El problema no son las frases, sino que las diga el narrador.

Daniel Alarcón, Renato Cisneros, Carlos Fonseca y Santiago Roncagliolo han recomendado esta novela. Es la primera de Leonardo Caparrós, intensa, brutal y que deja satisfecho al lector que busca finales llenos de acción. Una lectura ágil y colmada de abruptos encuentros con las dimensiones de la realidad, que como dice el protagonista, no es igual para todos.

Un sueño fugaz en Babelia

"El fracaso es un aprendizaje" es el titulo de la reciente entrevista que le hicieron a Iván Thays a propósito de la publicación de Un sueño fugaz:

Hay personajes que migran de unas novelas a otras. Y también libros que se multiplican. Un sueño fugaz es un libro liberado, contenido dentro de La disciplina de la vanidad, novela que Iván Thays (Lima, 1968) publicó en Perú en 2000. Una novela dentro de otra. Que se desdobla. Un juego de cajas chinas. "Cuando me planteé La disciplina de la vanidad se me ocurrió que el narrador llevara al encuentro de escritores un libro de cuentos. Un libro que es comentado a su vez por otro personaje. Siempre me imaginé que los cuentos que el protagonista escribía tenían una unidad, que avanzaban en el tiempo y que sería interesante saber cómo se podrían leer fuera de la novela que los contenía. Así es que hice un proyecto de aumentar algunos cuentos, alterar algunos detalles para que encajaran mejor. A Anagrama le gustó así y lo ha publicado", explica.

Considerado uno de los valores más sólidos de la literatura latinoamericana actual, Thays no se dio a conocer en España hasta la publicación de la novela Un lugar llamado Oreja de Perro, finalista del Premio Herralde 2008. Sueño fugaz es una novela de cuentos. "A pesar de que he cambiado algunas cosas y que se puede pensar que este libro ha sido arrancado de otro, yo diría que es como el relato de Borges Pierre Menard escribe el Quijote. Se ha convertido en otro libro para mí, distinto al que escribí, porque yo mismo he cambiado de manera de pensar".

En La disciplina... se planteaba ya la preocupación por la estructura de la novela: libros que contienen otros, historias paralelas. Thays cita a Tolstói con Anna Karenina y siembra la duda sobre si funciona o no ese modelo argumental. "Lo que siempre me ha interesado son las historias que abducen a otras, por las relaciones que se forman entre ellas", dice Thays. De todas formas, el despliegue actual se veía venir. "Una vez me llegaron a proponer en México publicar La disciplina de la vanidad, sin los cuentos y sin la historia. Es decir, solo los fragmentos teóricos. Era como un tercer libro. Eso habría dado como resultado un libro de cuentos, una novela y un libro de teoría literaria. Dije que no porque los breves ensayos estaban muy ligados a la novela".

Un sueño fugaz trata de escritores que no escriben o que intentan vivir sin la escritura. Los personajes se conocen de jóvenes en un taller literario. Lo que sucede con ellos se desarrolla en relatos individuales. Hay un capítulo nuevo en este libro, El profesor Delgado. Un reflejo a su vez -nuevo juego de desdoblamientos literarios- de La obra maestra desconocida, de Balzac. "Es un guiño muy inspirado en ese relato, pero es que todos los textos que escribí tienen un punto de partida real. El profesor Delgado corregía constantemente el mismo cuento para perfeccionarlo sin llegar a terminarlo jamás. Hay distintos tipos de fracaso pero este, el de nunca da por terminada la obra, es quizás el mejor. Se fracasa en busca de la excelencia".

"La disciplina... es un libro sobre el éxito literario y el deseo del narrador de conseguirlo. En el libro de cuentos el tema es el fracaso literario", subraya el autor. Cita la frase de Rudyard Kipling: "Debes encontrarte con el éxito y el fracaso, y tratar a esos dos impostores de la misma manera". "Los dos son igualmente farsantes", continúa Thays. "En La disciplina... contaba la historia de un joven que quería ganar en literatura y para hacerlo escribía un libro sobre el fracaso literario. Ese juego me gustaba. Escribí esa novela con 29 o 30 años. Ahora que tengo 42 y que ya he pasado por muchas cosas, me doy cuenta de que, como escritor, me interesa mucho más el fracaso que el éxito literario. Fracasar es un aprendizaje. Por eso en Un sueño fugaz me interesó desarrollar un poco más ese tema en el último cuento, Visita al maestro. Es un personaje que se convierte con los años en escritor de culto, pero ya desinteresado por completo de su carrera literaria. Un maestro no porque haya escrito una gran obra, sino porque ha aprendido de los fracasos suyos y de sus amigos".

La historia de la literatura está formada por esas obras, esos sueños de gloria, que han sobrevivido largamente a sus autores. "Cuando reescribí este libro tenía muy presente a Matsuo Basho. Un poeta que se ha convertido en una biblia para mí", dice Thays. "Por eso en el epílogo uso como epígrafe un haiku suyo (dentro de la olla / un pulpo reposa en un sueño fugaz / bajo la luz de la luna de verano). Creo que esa es la realidad: nos venden un sueño que parece eterno pero que es solo una trampa, como la de los pulpos. García Márquez escribió Cien años de soledad, Cervantes el Quijote, y eso quizá no va a olvidarse nunca. Pero nadie se lleva nada al otro lado del mundo. La obra queda en el lado humano y no pasa al mundo astral, espectral. Han caído en lo que caemos todos, vanitas vanitatis".

Sí, la vanidad del escritor es algo que está muy presente en la vida de este autor. La doble faceta de novelista y crítico literario de Thays (dirigió un programa de televisión, Vano oficio, durante siete años) tiene algo que ver con esto. "Cuando tenía el programa de televisión recibía muchos comentarios sobre el título. Me decían que si me refería a que los escritores son pretenciosos o vanidosos. Yo les decía que la literatura es un vano oficio porque, aunque ganes el Nobel o solo vendas cien ejemplares de un libro, al final de la vida no te queda nada. Todo es en vano. La idea del sueño fugaz al que me refiero en el título del libro es esa. El hombre que lo lleva hasta el final tuvo sus quince minutos de fama, pero si no los hubiera tenido también habría sido un sueño fugaz".



lunes, 6 de junio de 2011

Mar adentro



Esta película de Amenábar muestra cómo una persona que quiere morir logra dar significado a otras. Que la vida no es un deber sino un derecho. Y que las prisiones del cuerpo alimentan las intenciones del alma. El mar que dio vida y que le quito el deseo.

Mar adentro,
mar adentro.

Y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.

Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo,
es como penetrar al centro del universo.

El abrazo más pueril
y el más puro de los besos
hasta vernos reducidos
en un único deseo.

Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras
‘más adentro’, ‘más adentro’
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.

sábado, 4 de junio de 2011

El voto iluso



Perdido en un negro vals, oh siempre. Dice el primer verso de J. E. Eielson, refiriéndose ante el paso del tiempo y lo cíclico de la desventura.

Yo no voy a cambiar mi discurso famélico porque el extraordinario escritor Mario Vargas Llosa me pida que vote por el señor Humala. Ni tampoco iré naranja a depositar mi confianza a la señora Fujimori porque Hernando de Soto la respalde. Ni por el Puma, ni por Tongo. A pesar que conozco a Alfredo Ferrero en un viaje a la selva y vi que es un hombre amoroso con su familia y respetuoso con la gente, a pesar que conversé con PPK en el aeropuerto, por casualidad, y fue amable y risueño; no seguiré su consejo de votar por Keiko. Tampoco votaré por Ollanta porque Heduardo, a quien considero uno de los analistas políticos y caricaturista más genial y consecuente, o Alejandro Toledo que es un hombre de enormes debilidades y defectos pero un demócrata comprobado y respetuoso de la libertad de expresión; me lo pidan.

Y me angustia y entristece cada vez que me dicen que votar viciado es un signo de cobardía, de indecisión y de irresponsabilidad ante la coyuntura. Mis amigos me dicen que en estos momentos hay que ser práctico y decidir por uno de los dos.

No les creo a ninguno de los dos. Ni a Keiko cuando ensaya esa sonrisa que practica ante sus asesores, ni a Ollanta cuando ahora arquea las cejas y no las frunce como en el pasado. No voto por una señora que apoyó a su padre en la tercera reelección de un gobierno deplorable que pisoteó los derechos humanos y que se llevó miles de millones de dólares, o por un Ollanta golpista y vinculado a Hugo Chávez a quien considero lo más execrable de la humanidad.

Ni por la que estudió con dinero de la corrupción, ni por el que le llegaba su giro mensual de Venezuela.

Ahora me dicen que tengo que elegir entre la moral y la economía. Como si la moral sería representada por Ollanta o como si la economía tenga cara de Keiko. Ambos están descalificados en estas cuestiones. Ambos han llevado una campaña de odio, de racismo y de mentiras.

No, yo no doy mi voto. Yo espero por un representante digno de mi apoyo. Alguien que tenga la capacidad de articular ideas y argumentar con altura. Alguien que tenga una trayectoria de trabajo, honestidad y empatía hacia los demás. Espero por el hombre o mujer que llegue a ser una opción, no por ensayar golpes de estado o por llevar un apellido. Por el técnico con una visión humanista o por el artista que sepa insertarse en una cosmovisión de la realidad. ¿Me voy a hacer viejo esperando? Quizás muera y nunca lo conozca, pero no por ello voy a renunciar ante el ideal de lo que quiero para mi pueblo. Porque creo que como peruanos nos merecemos lo mejor.

Mira a lo que nos ha llevado la inmoralidad, un país deshecho donde no hay respeto y tolerancia por la gran diversidad cultural, donde las instituciones se subastan, la prensa se ensucia, donde los pobres no pueden gozar de la justicia.

Tampoco se puede avanzar sin un buen manejo de la economía. Estos años hemos logrado insertar a una gran cantidad de peruanos a gozar de mayores servicios, educación y salud. Pero el Estado sigue siendo un dinosaurio lento e incapaz de dar seguridad a las inversiones y manejo de los conflictos sociales.

Tengo consideración por las decisiones informadas de ambos grupos que han decidido su voto. Las dos agrupaciones cuentan con gente decente y esforzada. El nuevo presidente contará con mi cortesía y recelo, porque respeto lo que mis hermanos quieren. Y debemos dar el apoyo para las mejoras que necesite nuestro país sea quien fuere el elegido. Porque ahora estamos divididos por el insulto y la tropelía y estos dos candidatos son los culpables, en gran parte, de ello.

Así que mañana no voto por ninguno, mi voto es viciado y lisiado.

Espero que nuestra desventura no siga cíclica, que surjan nuevas generaciones de políticos pensadores, capaces y comprometidos con nuestro desarrollo.



(Por favor los fujimoristas que me andan amenazando e insultando estos días sírvanse dejar sus reclamos en mi mesa de partes y esperar mi respuesta)

jueves, 2 de junio de 2011

Piglia gana Rómulo Gallegos



Justo cuando una querida amiga me consigue Blanco nocturno de Ricardo Piglia desde Buenos Aires porque ha sido imposible conseguirlo en Lima, llega este premio a uno de los escritores más importantes de nuestra lengua.

Dice la nota en El Mundo:

El escritor argentino Ricardo Piglia se resultó victorioso hoy como el ganador del premio internacional de la novela Rómulo Gallegos en su edición XVII, gracias a su libro "Blanco nocturno", el cual se impuso a los otros 11 finalistas de la justa literaria.  El fallo del certamen fue dado a conocer esta mañana en la sede de la Casa de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, en Caracas, por el jurado, conformado en esta entrega por la escritora mexicana Carmen Boullosa, el ganador del año pasado, el colombiano William Ospina, y el escritor venezolano Freddy Castillo Castellanos. 

El escritor ganador recibirá como premio un diploma y una bolsa de cuatrocientos treinta mil bolívares fuertes o su equivalente en divisa extranjera. La autora mexicana y miembro del jurado, Carmen Boullosa señaló que Piglia mereció el galardón "Por su gran talento para situar la trama en un mundo preciso, su rigurosa observación de hechos y personajes, la nitidez de su lengua, la sabiduría literaria que le permite cautivar al lector y mantener la tensión del relato",

Ricardo Piglia, se suma ahora a la lista de ganadores de ediciones anteriores que incluye los nombres de figuras como los mexicanos Carlos Fuentes y Elena Poniatowska, el peruano Mario Vargas Llosa, el venezolano Arturo Uslar Pietri y el premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez.

Piglia nació en Adrogué, una provicnia de Buenos Aires, Argentina y actualmente es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Princeton en Estados Unidos. Ha publicado cuatro novelas: "Respiración artificial" (1980), "La ciudad ausente" (1992), "Plata quemada" (1997) y la hoy galardonada "Blanco nocturno" (2010).

Tiene en su haber varios textos, entre ellos "Crítica y ficción" (1986), "El último lector" (2005) y "Formas breves" (1999) con el que se llevó el galardón Bartolomé March.

El argetino obtuvo este año por "Blanco nocturno" el Premio Premio Nacional de la Crítica 2011 en la categoría de narrativa con su novela.

En "Blanco Nocturno", Piglia inicia la historia con la muerte de Tony Durán, un puertorriqueño que viaja a Argentina siguiendo los pasos de una mujer. El escritor señaló anteriormente que la historia tiene fundamentos en un familiar de él. "Quería contar la historia de mi primo", dijo a El País de España en abril.

lunes, 30 de mayo de 2011

Cuando la paz llega





En 1996 V. S. Naipaul vendió un libro que le había dedicado Paul Theroux desde entonces se fue formando una enemistad que ha sido abrumadora y hostil. Theroux se atrevió a publicar una abusiva biografía sobre el premio nobel del 2001. Esta cadena de agresiones y diferencias terminaron con apretón de manos en el Festival Hay-On-Wye, un festival literario que se esta realizando en un pueblo de galés, al que también estan invitados Ian McEwan, Javier Cercas y Le Clézio.






Aquí va la nota en el País:






viernes, 27 de mayo de 2011

Carta de un peruano que no votará



(Esta carta es de Enrique Prochazca)

Está circulando por e-mail una carta solicitando firmas de escritores peruanos para un vigoroso texto que rechaza la votación por Keiko Fujimori. Ya lo ha firmado una notable variedad de escritores, empezando por el Nóbel e incluyendo a gentes de colores políticos muy diferentes. Me hace llegar el mail Gustavo Faverón, a quien aprecio mucho y a quien he felicitado repetidas veces por su defensa de los valores democráticos.

Como he dicho públicamente en diversos medios en línea, yo suscribo muchos de los conceptos que en ese manifiesto se expresan, incluso la mayoría. Pero no la firmaré, porque hay otros –pocos, pero fundamentales- con los que no estoy de acuerdo, y que tienen que ver principalmente con lo que percibo como un voluntario y urgente adormecimiento del escepticismo, dirigido a creer que el 5 de junio una cosa será preferible a otra.

“No se negocia con el crimen”, dice la carta de los escritores. En mi experiencia y en estas circunstancias, eso implicaría irse. En mi tozuda experiencia de no-coimeador, en Perú no negociar con el crimen es exonerarse de la PEA. Porque resulta irritante el rasgar de vestiduras de tanto ciudadano que grita “fuera los corruptos” bien desde el asiento de cuero de su Jaguar o desde la llanta quemada y el puente tomado. En mi cuenta, en Perú el otro nombre para la corrupción es Población Económicamente Activa.

Me exonero.

No como un hombre que salta de una torre de marfil nacional a otra más grata en el extranjero. No como un intelectual “comprometido”, cuando el compromiso es con el mimeógrafo, con el deporte de las luchas políticas universitarias, con las fantasmagorías de la forja de un mundo nuevo desde el panel de comentaristas con un dedo en la sien. No, yo no admito esta aberrante alternativa electoral porque creo, sinceramente, que durante los pasados cuarenta años, o poco menos, he hecho todo cuanto estaba en mi poder para evitarla, y que ha sido poco menos que inútil.

El rasgar de vestiduras pide que cada uno de nosotros reconozca que todos tenemos “la culpa”. O la responsabilidad, los más elaborados.

No, lo siento: yo –yo en particular- no tengo la culpa. Yo no excluí. Mi padre fue minero: de los que usan pico, no caballo, mucho menos un BMW. A los catorce años aprendí quechua (en la Alianza Francesa) con cariño, y verdadero entusiasmo, cuando Velasco la declaró lengua oficial. Yo no empobrecí a nadie. He trabajado con las manos y, espero, la mente en 22 de los departamentos del Perú. Yo no ignoré. He sido profesor de una escuela de ocho alumnos en la selva. Algo aprendieron. Menos que yo. Yo no exploté, al menos no más de lo que he sido explotado por el Estado -lo que considero un fair share. Durante meses corté leña para el fogón de la señora Julia a cambio de almuerzos. Yo no excluí. Durante veinte años caminé por las quebradas más solitarias, compartí agua, comida y abrigo de ida y de vuelta, construí un puente comunal a 4600 metros de altitud. No contaminé. Llevé mi bicicleta a la selva cuando me cansé de caminar 28 kilómetros a Rioja. Con mis hijos pequeños caminé alrededor de una isla del Titicaca recolectando muchas bolsas de basura para reciclar. Esas son mis “culpas”.

Y la responsabilidad ya la tuve, a niveles que los intelectuales y escritores peruanos (por lo que observo) aborrecen tener. Sacrifiqué muchísimo, a un alto costo profesional y personal, para llevar Internet y seguridad médica a los pueblos más alejados del Perú, a fines de los 90. He sido funcionario de estado durante doce, trece años, cuatro gobiernos: pasé por los regímenes de Fujimori, Paniagua, Toledo y García sin vacaciones, seguros, gratificaciones ni compensaciones, y más bien con amenazas continuas de despido que se convirtieron en lanzamientos intempestivos más de una vez. Hice eso tratando de servir al Estado peruano, y a su población más indefensa, mientras proveía para mi familia sin ninguna defensa y más bien con la burla posterior de quienes, desde las torres de marfil del civismo, sienten que alguna virtud debe de haber en el no aceptar encargos de gobierno, puesto que ellos mismos no los aceptan o no son elegibles para esos puestos. La responsabilidad ya la tuve, y la cumplí. Y aunque seré el primero en proclamar que pude haber hecho mucho más, sé también que hice bastante. No, yo no he incumplido mis responsabilidades como peruano de a pie. Ni como leñador, ni como constructor de puentes, ni como intelectual. Y no cargaré con la culpa, si es que tal cosa existe.

Ahora se me pide que elija entre dos fascismos. Que vote por mi fascista de confianza para visar su intento de gobernar el Perú, mi Perú. Respondo que no lo haré. Respondo que no admito ese dilema. Que no acepto ser secuestrado ni amenazado por el fascismo de ningún color o extremo con el fin de obtener mi validación política. Y no admito tampoco que se llame “viciar” al acto límpido de manifestar esa independencia de criterio. Porque en ese caso (de amputar, con mi cuchilla, los rostros encuadrados de los dos candidatos, cosa que ya hice en 2006) lo viciado no sería mi voto, sino la alternativa. Lo “viciado”, qué duda cabe, son estas elecciones que me piden elegir entre dos maneras de terminar.

No se vota por el mal. No me importa su talla.



Como intelectual, como papá de cuatro personas, vengo observando y comentando preocupadamente el devenir de esta crisis durante ya algunos años: cuando desde 1996 mi oficina en el Ministerio de Educación empezó a medir, de manera consistente y confiable, los resultados de los logros de aprendizaje en el país, y vimos que los jóvenes que en las pruebas PISA tienen 15 años y no entienden un carajo de lo que leen, tres años más tarde votan… como votan. Cuando los mismos intelectuales que reniegan por esos terribles resultados de aprendizaje aplauden eso que llaman la sabiduría del electorado. Cuando en 1997 un amigo sumamente perspicaz (Víctor Shiguiyama, hoy a cargo del plan de gobierno de Keiko) me hizo ver que tarde o temprano enfrentaríamos lo que llamó una crisis de gestión (“no habrá suficientes personas competentes en las demandas del siglo XXI como para liderar los cambios que el país demanda”. Ahí estamos, Víctor.) Cuando tras una década de tratar de que los agentes descentralizados preparen sus proyectos y ejecuten las obras y gasten como deben, la cosa esté peor que nunca (en 2001, en los pasillos del gobierno, se empezó a hablar de recentralización. No olviden esa palabra: la escucharán con frecuencia en el futuro). Cuando con Walter Twanama calculamos que a las tasas de recambio legal de maestros, dotar al sistema educativo de profesores competentes (¡en el caso de que pudiéramos encontrar alguno!) tomaría setenta y dos años. Cuando la Carrera Pública Magisterial ya rascó el fondo del barril de las capacidades magisteriales y las competencias del magisterio en su conjunto no han cambiado un ápice. Cuando, desde el Ministerio del Interior, pude comprobar la profundidad de la corrupción, no sólo en la Policía Nacional, sino en el gobierno, en el gabinete. Nadie me lo contó. Renuncié, otra vez sin CTS.

De modo que estaba bastante preparado para esto. Hace años que digo a un ministro tras otro que me pagan para trabajar, pero no para tener esperanza. Porque ningún país tendrá un futuro mejor que la educación que tiene ahora. Y por eso no veo que nuestro infortunio político vaya a cambiar; porque no veo dónde creen que está escondido el Hombre Nuevo que forjará un Perú Mejor. Forget it. No hay Hombre Nuevo. No está en el unidocente de PampaEntsa, y desde luego tampoco en la UPC.

No fue ni siquiera necesario mirar al futuro para perder la esperanza. Basta, en realidad, un poco de estadística. El caso es que nada cambia al ritmo suficiente como para aquietar los severos, y sin duda justísimos, reclamos por una mayor equidad en el sur andino y en todas las zonas desfavorecidas del campo y de nuestras ciudades. Al mismo tiempo, la corrupción es la inveterada manera de hacer las cosas -en todos lados. Porque es también corrupta la señora puneña que en este momento está pidiendo el cese de las concesiones mineras (y la ventana para la minería informal, el flujo del dinero del narcotráfico al contrabando, etc). No la veo pagando impuestos en los próximos años. Más bien la veo mal usando los que yo pagué.

De manera que –en mi opinión informada- la avalancha vendrá de todas maneras, deslizándose sobre nuestro bajo nivel educativo, acelerada por el descontento, pero sobre todo aceitada por Cuba a través de Chávez. No interesa si tal es o no el programa de Ollanta Humala. Cuba no le está pidiendo permiso. En realidad, poco importa si Ollanta (o Keiko, para el caso) rehúsan dárselo. La insurrección está en camino, y la única alternativa es combatirla: pero nadie está en capacidad política de hacerlo, nada digamos ya de habilidad estratégica o equipamiento táctico.

Así que con la primera vuelta no han ganado los ignorados nada que dure; pero, lamentablemente, parece que tampoco han perdido los ignorantes su ignorancia. Ignorancia cobarde en este caso.

Y así llegamos a los intelectuales peruanos y a sus importantes, pero quizá regresivas, tomas de posición. Es alarmante lo que estas elecciones nos han hecho. Con escasas excepciones, cada uno de los “intelectuales” peruanos anuncia y defiende que votará el 5 de junio como lo hubiera hecho si estuviera nuevamente en Estudios Generales. En una primorosa recapitulación, en un show de cómo la ontogenia reproduce la filogenia, quienes perdieron la hacienda con Velasco votarán por Keiko y su libérrimo hortelano; quienes fueron progres antes de la caída del Muro votarán todavía por Humala y sus calculadas restricciones a la libertad. Pienso que ahí –en el cariz político de la post-adolescencia- hay un predictor acertado; Steven Pinker afirma que esa inclinación a derecha o izquierda es genética. Le creo. En efecto, cada bando clama por un retorno a la naiveté: a la necesidad de tener fe. Que opino que es cosa tonta, poco educada por la realidad, y ciega. Porque ninguno de los programas en juego se cumplirá; en su lugar muy pronto se cumplirán sus lados oscuros, sus respectivos Mundos Bizarros. He escrito antes y repito que no gobernarán Keiko ni Humala, sino las opacas corporaciones que alientan tras ellos.

Y no, no cuento con las virtudes de la vigilancia ciudadana. Porque salir a las calles para vigilar la democracia sólo sucede, en el Perú, cuando el perezoso ochenta por ciento de la ciudadanía está parejamente harto de algo. Y ese no será el caso: un acabóse con Keiko hará que el país se digiera (e indigeste) a sí mismo, de dentro afuera, del campo a la ciudad. Cuba se asegurará de que así suceda. Mientras que un desmadre con Ollanta no convocará a salir a las calles a aquellos que ni siquiera tienen calles a dónde salir. Ya salieron a incendiar el Occidental Simbólico, a matar unos cuantos policías. Y entonces ¿del lado de quién se pondrá la civilidad liberal e ilustrada? ¿Del orden público y las libertades individuales, representados por el presidente Ollanta… y su Ejército? ¿O del lado de las barricadas en Cajamarca, Cusco, Puno, y sus ajusticiamientos de alcaldes y su defensa de todo lo neolítico? No, amigos. Nos espera la sangre. Se votó por ella en la primera vuelta.

Así las cosas, hallo que también yo puedo volver a la vistosa sabiduría de mis diecisiete años. Seré quien era entonces: No votaré.