viernes, 10 de setiembre de 2010

Futuro marchito: Tan cerca de la vida (Santiago Roncagliolo).



Santiago Roncagliolo (Lima, 1975), premio Alfaguara 2006 con Abril rojo y cuya novela Pudor fue llevada al cine por los hermanos David y Tristán Ulloa, presentó ayer, Tan cerca de la vida, en España. El residente madrileño dijo también que no volvería a escribir sobre política, (su último libro, Memorias de una dama, lejos de ser político, fue censurado) apuesta ahora por una novela ambientada en el futuro. La revista Somos publicó un extracto y entre paréntesis he apuntado mis comentarios de lo que me parecieron estos párrafos iniciales. Estas son impresiones iniciales, pues no he leído toda la novela, y creo que quedarán así.

Me parece que existe un error de verosimilitud en cuando a la ambientación del tiempo. Aquí el extracto:

Tan cerca de la vida

La convención se inauguraba esa tarde, en el mismo hotel, pero en un piso aún más laberíntico que el de su habitación (si está escribiendo como español, se refiere al departamento, pero al hacer la comparación con su habitación… ¿se refiere a eso? ¿O se estará refiriendo al piso como nivel? En este caso, ¿por qué comparar la habitación con un piso? Más adelante dice que la convención tenía 500 m2 ¿es este un departamento o un piso? ¿Y qué significa laberíntico? ¿Desordenado o un laberinto por las estructuras?) Tras casi media hora deambulando por los pasillos, entre reuniones de negocios ajenas (debería decir ajenos) y versiones muzak de los Beatles, Max encontró el lugar. En la entrada lo recibió un robot, (aquí el narrador nos explica qué es un robot, si están en el futuro ¿no se supone que se sobreentiende qué es un robot? Podría estar equivocado en el sentido que más adelante, en la novela, se explique las intenciones del narrador, como un documento que se enviará al pasado donde nadie sabe qué es un robot.) un pequeño armatoste hecho de circuitos y tubos como el esqueleto de un niño. Su voz era aterciopelada (voz aterciopelada, ¿cómo es una voz aterciopelada?), gentil, y estaba pregrabada en tres idiomas:

—Buenos días y bienvenido a nuestra convención sobre inteligencia artificial. Mi nombre es TRUD y soy un módulo de atención al visitante. Por favor, seleccione una opción y vocalícela: ¿viene usted como participante o para visitar nuestra sala de exposiciones?

Max se sentía como un turista. De todos modos, respondió (¿si se sentía turista significa que tendría dificultad para responder? No entiendo por qué un turista tendría que hacer un esfuerzo para responder, ese, de todos modos, está demás.):

—Participante.

—Entonces debe usted disponer de un asistente personal. Por favor, entréguemelo.
Max echó mano del pequeño cuadrado negro que llevaba en el bolsillo (¿Por qué una persona que trabaja en logística de sistemas informáticos le dice cuadrado negro? Esto se sustentaría si fuera muy anciano, nunca lo sabré). Aún llamaba a ese aparato «teléfono». Y sin embargo, era consciente de que las posibilidades de esa maquinita eran mucho más amplias, y de que llamarla así frente a sus compañeros podía acarrearle infinitas vergüenzas (infinitas vergüenzas, parte del humor de Roncagliolo). Todos en la corporación poseían un asistente personal, y comentaban constantemente sus múltiples prestaciones. Aparte de las funciones tradicionales de entretenimiento, información y comunicación, algunos de sus colegas lo usaban para seguir sus rutinas en el gimnasio, como GPS o incluso para consultar su carta astral (No entiendo por qué señala que incluso se usaban para rutinas de gimnasio, GPS y consultas de cartas astrales, si estas son funciones comunes en los celulares de ahora. ¿El narrador conoce o no este futuro?). Una vida entera cabía en ese adminículo tamaño bolsillo con pantalla digital (Otra vez una descripción que no corresponde).Le dio el aparato al enano metálico (el narrador desprecia los robots, ¿por qué los califica? ¿Es el narrador parte de la historia?), que lo conectó en uno de sus sensores. Su rostro, una pequeña máscara blanca, emitió una luz verde.

—Bienvenido, analista de logística Max —proclamó con alegría electrónica—. Nos satisface contar con usted. Esperamos que disfrute de esta experiencia.
Max ingresó al salón de exposiciones, que medía unos quinientos metros cuadrados. Le sorprendió descubrir que no había vitrinas (¿Por qué le sorprende no ver vitrinas, en el futuro, ¿todo tiene vitrinas?).

9 comentarios:

Anónimo dijo...

[url=http://www.pi7.ru/foto/1512-devushki-na-plyazhe-20-foto.html ]Самое страшное [/url]
Вот решила позвать домработницу на помощь. Муж не может помочь абсолютно, кроме всего прочего уже не будет этого делать. А я просто устала. Есть такие у кто обзавелся платными помощницами? Сколько вы за это платите и где вы их нашли? и еще, как Ваш муж отреагировал на то, что в дом будет приплестись посторонняя тетя

Anónimo dijo...

ESto demuestra todo loq ue lo envidias a Santiago por su fama y miles de libros vnedidos

Miguel Rodríguez V. dijo...

Hace mucho que no vuelvo a Santiago.
Tu post será motivo.

Abrazos!

Romina dijo...

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verdemundo dijo...

Anónimo, no envidio la prosa, en este libro.

Miguel, mi post no es motivo, seguro leíste sólo el título.

Gracias por la consideración Romina.

Dr_GV dijo...

Terminé de leer la novela. Te juro que no reparé en las incoherencias de su narrativa, aunque si confieso que hay una que otro párrafo que podría mejorarse.

Lo que si te puedo decir con la ventaja que tengo de haber leído el libro. Es que efectivamente hacer una crítica basada en párrafos es por demás decirlo, ocioso.

Roncagliolo, lo sé porque lo hemos conversado personalmente, no es uno de tus autores favoritos. Y me imagino que te place encontrarle con ímpetu sus errores, que los tiene, pero que los sobrelleva con la historia, ya que no leerás la novela te explicaré a grandes rasgos, el porque parece describir de manera torpe un escenario futurista.

Max el personaje principal, ha asistido a una convención robótica de la corporación Géminis, siendo el solo un empleado de la parte logística de la empresa y trabaja en otro país uno que nunca se menciona. Y por eso todo le resulta a él un mundo extraño y ajeno. Aún con la idea de que los celulares de hoy poseen las bondades que describe en los asistentes personales, éstos cuentan con otras funciones un poco más avanzadas, a lo cual a Max le resulta completamente incomodo. Pero hay una razón más por la cual el personaje principal parece un estúpido o una especie de zombie y es lo que se termina averiguando al final de la novela, aunque uno puede ir intuyendo el mismo faltando uno o dos capítulos.

Esta no creo sea su obra cumbre ni mucho menos, tal vez sea un libro más pero no deja de ser divertido. Y como en su anterior novela dijera a veces hay que escribir por encargo para sobrevivir (recuerda que fue demandado y censurado por memorias de una dama) y eso al parecer es lo que ha hecho.

Incoherencias, si muchas, pero no deja de divertir.

PD: "La convención se inauguraba esa tarde, en el mismo hotel, pero en un piso aún más laberíntico que el de su habitación"

Debió explicarlo mejor simplemente insertando "que en el que se encontraba su habitación", pues lo que el autor quiso fue comparar los pisos, y en efecto Max tenía muchos problemas para encontrar su habitación.

Ojalá te des un tiempo y leas al autor y no que te lo cuenten.

Besos porque se que es lo que te gusta, sobre todo borracho, jajaja.

Dr_GV dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Dr_GV dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Sinceramente, leí las 50 primeras páginas de esta novela y, talvez la trama sea interesante, pero el estilo literario es bastante pobre..Por, cierto, no envidio a nadie, me parece bien que un escritor pueda vender miles de libros, aunque eso no es garantía de calidad literaria.