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martes, 18 de agosto de 2009

La erradicación de los libros



"Estoy con un grupo escritores y editores que comentan el Amazon Kindle 2. Se trata de una caja electrónica con una pantalla, de un tamaño y forma parecidos a los de un libro. Se compra con varios cientos de novelas clásicas incorporadas. Luego, por diez dólares, uno puede ir adquiriendo las novedades de los autores modernos, cuya versión digital llega a la caja electrónica.

Preso del romanticismo, pongo una objeción. Uno no puede anotar sus comentarios en el papel. Mi objeción no es válida. En futuras versiones digitales uno podrá hacer apuntes al borde de los textos. Pongo otra. La sensualidad de las portadas. Tampoco es aceptada. Muchos libros digitales tendrán también carátulas. ¿Qué desaparece con esta novedad? El olor al papel, la sensualidad del tacto. Me insisten en que lo importante es el texto. Me rindo. Quizá tengo que resignarme ante las ventajas del nuevo objeto: ocupa poco espacio, no gasta papel, es más barato.

Ya en casa, por el blog de Iván Thays, me entero de la aparición de un libro electrónico más moderno: Un Kindle de 530 gramos y de 26 por 18 cm. Y solo un centímetro de grosor. Y, en vez de los 1,500 libros del Kindle 2, este tiene capacidad para 3,500. Es el Kindle Dx y vale casi 500 dólares. Casi nada (para algunos). Apple, por otro lado, acaba de entrar en la carrera de la producción de libros electrónicos.

Pienso que un medio no desplazará al otro. Seguirán habiendo libros y librerías. Los manuscritos siguieron existiendo cientos de años después de la imprenta. Podrán coexistir los libros tradicionales y los electrónicos, quizá 50 o 100 años. Pero, a la larga, romanticismos aparte, el futuro es una caja con una pantalla, y no una ruma de libros en la mesa de noche". (Alonso Cueto http://peru21.pe/impresa/noticia/libro-objeto/2009-05-11/246238)

Yo si quisiera gozar de la compañía de mis libros subrayados, anotados y arrumados como testigos de un momento en mi vida. Quiero verlos avejentarse y guardar en sus páginas el olor, el café derramado, los marcadores simbólicos... esas conversaciones que tuve cual orate con cada escritor. Que me acompañen en una inmensa estantería como la de Mario Vargas Llosa.

Claro que yo también estoy pasando a formar parte de los artículos de antaño.

miércoles, 15 de julio de 2009

Vamos a ser cultos


("Aperturar", "oberturar", "ingerir alimentos")


La palabra empezó a hacerse de moda con los ministros y funcionarios del régimen aprista. Se iban a aperturar líneas de crédito con bancos extranjeros, así como se iban a aperturar investigaciones sobre algunas irregularidades. Aperturar: la palabra viene de convertir en verbo el sustantivo ¨apertura¨. Para el que dice aperturar, el sencillo y preciso verbo ¨abrir¨ no es lo suficientemente culto. Y es que detrás del uso de ¨aperturar¨ hay un antiguo anhelo, una grave preocupación: la de parecer docto y elegante. Para impresionar a los demás con su cultura, ¨aperturar¨es mucho más importante que el simple ¨abrir¨.


Por eso es que se usa, sobre todo, frente a cámaras o en la radio o en algunos periódicos. Es una palabra creada para satisfacer el anhelo de impresionar al auditorio, de provocar una reacción: la de la buena ¨cultura¨ del hombre que la dice.


Durante algún tiempo, por la misma razón, muchos han preferido ¨calzado¨en vez de ¨zapatos¨o ¨recepcionar¨ en vez de ¨recibir¨. Cuando alguien va a dar un encargo dice: ¨se lo voy a hacer presente¨.


Recuerdo una historia. Una noche llegué a una comisaría a hacer una denuncia. El policía me dice que el ¨técnico encargado de las denuncias se ha retirado a su domicilio para ingerir sus alimentos¨. ¨¿Eso no significa que se fue a su casa a comer?¨, le pregunté. Me miró extrañado. ¨No, señor¨, claro que no. No es lo mismo.


La radio es una fuente permanente de palabras y frases cultas. Hace un tiempo, cuando la selección peruana goleó a la chilena, el comentario de un locutor radial fue: ¨La selección peruana usufructuó con usura del arco rival¨.


Usufructuar, aperturar, ingerir sus alimentos. El suso de palabras ¨serias¨ y rebuscadas indica un deseo de aparentar, exhibir para ocultar, ponerse una máscara de seriedad y de cultura sigue siendo una preocupación esencial entre nosotros. Nuestro complejo de inferioridad necesita revestirse de los fuegos artificiales del lenguaje. Por eso el habla de tantos discursos políticos, así como el de tantos textos escolares, sacrifica la claridad en aras de la ¨cultura¨, con frases largas y confusas.


Hoy escuché en el banco: ¨Voy a oberturar una cuenta¨.

(Texto extraído de Valses, Rajes y Cortejos, escrito por Alonso Cueto)

martes, 30 de junio de 2009

La gran brecha


Nuestras alarmas llegan demasiado tarde y se refieren a las consecuencias y no a las causas de los problemas. En realidad no debíamos estar hoy alarmados por las marchas, los paros, los bloqueos, sino desde mucho por toda la serie de brechas sociales y culturales en las que estos conflictos nacen. Un país tan dividido como el nuestro solo puede vivir entre malentendidos e incomunicaciones. Aunque hemos progresado desde entonces, sigue vigente una frase que dijo Alexander von Humboldt a comienzos del siglo XIX: “Lima está más cerca de Paris y de Londres que del Cusco y del mundo andino”.

Esta distancia hace difícil o imposible la comunicación. Los decretos legislativos sobre la selva no le quitaban sus tierras a los nativos y los programas de distribución de agua serían beneficiosos para los pobladores cusqueños. Se trata de medidas que, a través de la inversión privada, favorecerían inmensamente a esas poblaciones. ¿Por qué fueron entonces rechazadas? Porque después de tantos siglos de distanciamiento, para muchos pobladores provincianos las medidas tienen algo de sospechoso pues vienen de un Estado que ha sido siempre centralista y que pocas veces antes se ha ocupado de ellos. Por lo tanto, los financistas y azuzadores enviados por gobiernos extraños han encontrado en los pobladores las huellas de un antiguo rencor hacia la capital, fabricado por muchos años de olvido.

Por otro lado, en Lima, muchas de estas manifestaciones en la sierra y en la selva han sido percibidas solo como expresiones de personas sin educación o sin información. Esta muestra tradicional de la indiferencia y el menosprecio limeños hacia las provincias es solo una expresión más de las brechas dramáticas que crea la incomunicación social y cultural. Una ciudad que no tiene políticas culturales de integración, que carece de muestras significativas de arte peruano, en especial andino y de la selva, que ignora en lo esencial su música, no promueve el cine, los museos y los libros, donde vivimos en la ignorancia respecto de muchas de las tradiciones culturales del resto del país, solo puede ahondar en estas brechas. La solución es, en parte, política, pero el verdadero proceso es social y cultural, y me temo que, como acabamos de comprobar, aún tomará mucho tiempo. El problema de fondo en el Perú es de comunicación y, por lo tanto, de confianza.


Este artículo fue escrito por el genial escritor Alonso Cueto http://peru21.pe/impresa/noticia/gran-brecha/2009-06-29/250258

miércoles, 18 de febrero de 2009

¡A mí qué “teta” me importa!


Que el fotógrafo de Dubois, escriba por él; que su diseñador, redacte por él; en suma, alguien que no sepa nada de periodismo, sea él. Los errores de imprenta serían más acertados que los horrores temáticos que hacen de Perú21, no sólo un diario sin norte, sino un diario sin rumbo. Un exorcismo de cacofonías y una pasada de cuy contra el sesgo que marca la pauta nacional es lo que necesita Fritz. También un cuaderno de triple raya con su lápiz mongol y un pasaje de vuelta a Perú, porque estoy seguro que no vive aquí, ergo desconoce la realidad peruana.
Es penoso ver como el diario con más aceptación en el público joven, diario pluralista y de columnistas de lujo en la época de AAR, ha llegado a ser un simio en falda con los colores de sus auspiciadores, y no me refiero a los que colocan anuncios en sus páginas, sino a los que dictan la línea editorial y política.
Por supuesto separemos la mies. Todavía hay calidad en el diario, está Cueto (siempre), Alegría y Giacosa(sabiduría), Vargas Llosa (cuando usa su corazón un poco), Bayly (cuando se lo propone), Ortiz (cuando sus demonios le dan un respiro); los nuevos como Del Río, Blume, etc.
No obstante es penoso leer títulos de editorial como “Podríamos tener muchas más 'Tetas’”, o ver la fotografía del cuerpo de una niña de 15 años ahogada a todo color en el Río Rímac. Ver como un diario, en otros tiempos, serio, marcando el pulso con altura y tino; es ahora un diario sensacionalista y retardado mental.
Le han dedicado portada, sendos artículos y varias páginas a “La teta asustada” de Claudia Llosa por haber triunfado en la Berlinale, que desde aquí me tomo la libertad de felicitar ignorantemente. Punto para Perú. Siempre nos conmueve ver gente con DNI y que celebra el 28 de julio sin pisco; pero con harta chela, tequila, vodka y hasta sake; gane reconocimiento internacional. Pero hay también otros temas que deberían estar en discusión (como los temas que se discuten en La República y en otros periódicos), por ejemplo, las últimos documentos del Frontón, de la matanza de Barrios Altos y La Cantuta, de los Petroaudios (suficientes ahora como para hacer todo un mtv unplugged).
Mis condolencias a la familia Vásquez Huamaní por la pérdida de su niña. Mis disculpas como ex lector del diario en mención y como peruano, que se haya publicado una foto tan vergonzosa de su deceso, con un ánimo tétrico y truhán.
No sé si la ética periodística permite tal divulgación de imágenes. Al menos debería haber un gramo de empatía a la familia. De consideración con el público y no colocar en toda la portada el cuerpo desnudo de una niña muerta y amoratada por las rocas y la vorágine de la corriente fluvial.
Mejor hubieran colocado la foto de Madona desnuda y mostrando su vagina melenuda y sus senos tristes a blanco y negro para mejorar sus ventas. Ah… pero sí la publicaron. No se pierden de una.
O mejor aún. ¿Por qué no sobrevuelan Palacio de Gobierno y toman fotografías de la piscina que se construyó en el primer gobierno de Alan? De seguro encontrarán tendido al Presidente del Perú, tetas arriba, sobre una piel de búfalo, separado del mundo por la voces imaginarias que le masajean el cuerpo imperialista y usando de bloqueador el reclamo de millones de peruanos por un gobierno eficiente y honrado.
El único que no ha perdido la cordura, la decencia y la independencia es Heduardo. Lo cual es no menos preocupante.

lunes, 16 de febrero de 2009

Blogging sobre bloggers



Así como periodismo sobre periodistas. Esta maña la tengo por la innecesaria, agotadora y maniática inclinación de siempre andar comparando y comparándome con el entorno, haciendo suposiciones infinitas de efectos y predicciones matemáticas que al final sirven nada más que para contraer un dolor de cabeza menstrual.


Mi siquiatra me ha dicho que siempre hable de lo que me moleste y que use la frase “siento que…” y que describa el sentimiento. Yo siempre le hago caso y termino recitando como si tuviera rosario implantado y luego divagando en lo que acabo de decir en un laberinto microscópico, tedioso y confuso. Pago sus excesivos honorarios y salgo prometiéndome que no malgastaré el dinero en nada innecesario, porque la economía anda como mi tobillo, maltrecha. Pagar a esta erudita me niega la posibilidad de comprar muchos chocolates y helados (nieves, para mis amigos mexicanos) que al final me hacen más feliz, aunque también cuestiono esta fijación a la comida rica. Al final sería más feliz en una confitería que en un consultorio, diván incluido. Pero ella ha demostrado que me conoce mejor que yo, y por ese circo yo pago callado. Camino una cuadra y veo la última edición de Etiqueta Negra, Dedo Medio, Le Monde Diplomatique, y quiebro mi promesa, las compro todas. También compro un libro más de Alonso Cueto y el último de Iván Thays.


Pero mi siquiatra ha estudiado. Ella sabe. Yo le hago caso. “Siento que” estoy molesto que Iván Thays (ahora todos dirán que me quiero colgar de su fama, tienen razón) me haya censurado en su blog. Al inicio leía sus posts, dejaba un comentario y él, condescendiente o buena onda quizás, respondía animoso. Incluso me recomendó estudiar un taller de 8 meses de literatura a cargo de la prestigiosa Pontificia Universidad Católica del Perú. Todo bien, yo feliz que un escritor de su talla ande intercambiando líneas con un basquetbolista de la mía.


Hasta que mi réplica a un artículo suyo me separó para siempre de su círculo de agradables comentaristas (http://notasmoleskine.blogspot.com/2009/01/el-mnibus-sbato.html#comments). En este post, Thays explica que en Buenos Aires hay un recorrido turístico literario donde el viajero puede visitar espacios transitados por Sábato, así también existe en Cartagena, paquetes que implican peregrinar por lugares conocidos por García Márquez. Su nota termina sugiriendo que esto se realice en Perú (según su visión, en Lima únicamente) con Vargas Llosa, Bryce Echenique o Julio Ramón Ribeyro.


Mi apostasía consistió en no resistir la tentación de mencionar a INDECOPI (entidad del Estado que, entre otras cosas que no hace bien, vela por la protección intelectual) como parada obligada en el recorrido de Bryce. Ardió Roma. Censurado.


Bryce es uno de los hitos que tenemos en literatura. Pero ha plagiado sin pudor. No por falta de ideas, yo creo que es pura flojera. Y eso, muy pocos han condenado. Condeno la vergonzosa acción. La de él por ser tan flojo en generar artículos propios, encima de haber negado altivamente, pasando por echarle la culpa a la secretaria y otras sinrazones propias de la capacidad imaginativa de un escritor. También condeno a los que lo apañan.


Thays en un escritor de gran renombre. Su último libro (ya en mi poder), Un lugar llamado oreja de perro, ha tenido un reconocimiento interesante en la comunidad literaria. Lo felicito por su éxito. Y por supuesto que todos son libres de aceptar o no ciertos comentarios en sus respectivos blogs. Pero Thays ha aceptado algunos subidos de tono e incluso muy críticos de su obra, contestándolos, a veces, ardorosamente. El mío no era ni vulgar ni grotesco. Por eso no entiendo la tendencia que maneja en censurarme. Pura argollería parece. Como mi corazón es grande y de buen humor lo perdono, he comprado su libro (en Crisol por si acaso) y lo leeré después del de Cueto que estoy leyendo.


También me molesta que el blog de Renato Cisneros sea casi una secta. Y él, el mesías. Estoy seguro que si publicaría la grabación de un pedo suyo, a los 3 minutos tendría 587 comentarios hablando de su gas. Qué buen gas, oh qué gas tan romántico, soy primero soy primero… En fin, soy picón pues.


Me jode que Hildebrandt pueda escribir casi todos los días con calidad y claridad. Todos los días. Y yo tenga que pasar 15 días escribiendo otra cosa para finalmente publicar esto. Esto que cualquier cachimbo estudiante de periodismo lo podría hacer en dos minutos y medio. Y con más técnica.


Extraño el blog de La Pluma del Pato Feo, porque era uno de los pocos liberados de egos, con veracidad y con talento. Y también porque me comentaba y a mí me gusta que me comenten para no sentirme solo.


Cada vez que pasan días que no escribe La Chica Diez, la odio un poco, luego escribe y la perdono y la adoro nuevamente. Y le hago un comentario sobón, pero sincero. Es mi favorita (después te paso la cuenta por el cherry, Iziar).


Como dijo Beto Ortiz en su columna Pandemonio, empecé a escribir y no sé qué quise decir, finalmente.

martes, 23 de diciembre de 2008

Gente que no me conoció


Conocí a Pedro Pablo Kuczynski en los vehículos que te transportan de la puerta de embarque hacia el avión, en el aeropuerto Jorge Chávez, mientras revisaba una y otra vez mi pasaporte vencido, como si de tanto revisarlo, tendría a bien regresar a la vigencia. Ideando la cara de idiota que pondría al explicar mi ineptitud al agente de migraciones cuando llegase a Boston, quién, estoy seguro, insultándome, me mandaría al cuartito de torturas, porque, vamos, cuando veas esos dedos lubricándose y escuches el látex de los guantes, empieza el drama sicológico. PPK, sus siglas en un maletín de lo más sofisticado, es él, pensé, como si no hubiera sido suficiente reconocerlo instantáneamente viéndole la cara. Adopté postura de diplomático y le dije, Ud. es Pedro Pablo Kuczynski, ministro de economía. Orgulloso de mi conocimiento político, le estreché la mano. El, fino y educado, hizo lo mismo con una sonrisa tan sofisticada como su maletín de cuero. Me dijo que tenía que ir a Washington a una reunión importante. Fue amable, cordial y nunca borró su sonrisa mientras conversaba conmigo. Me dio su tarjeta, al mismo tiempo que lo felicitaba por su labor. Tarjeta que más tarde perdí por la inercia de mi desorden.

A los 14 años, en la Feria del Hogar, abrazado de mi chica castaña, 3 años mayor que yo, apiñado en la primera fila, conocí a Ricardo Arjona. Cantaba esa canción ¨Mujeres¨ que detesto tanto, por su letra ridícula, su rima insoportable y porque me recuerda, que con esa canción, se acercó orondo a Tatiana y le alcanzó una rosa que había sido recibida momentos antes por una fan estridente. Recuerdo que me miró sarcástico y con aires de galán. Esa misma noche, Tatiana, en vista del atropello que había sufrido, me regaló un anillo diciéndome que me querría siempre, el cual también, creo, he perdido por la voracidad de mi caos.

Haciendo hora, decidiéndome entre El gran laberinto de Fernando Savater y The Cleft de Doris Lessing, en Crisol del Jockey Plaza, mientras esperaba a Milagros (anuncio para todos los cobradores y taxistas, entre amigos y entendidos, que me han corregido por decir jo-quei, en vez de yo-quei, como dicen ellos; yo hablo castellano en Lima y digo jo-quei, si quisiera decirlo en inglés diría yo-qui ('dʒɒkɪ)); ingresó Gian Marco Zignano para firmar autógrafos y promocionar el libro que acababa de publicar, La madera del alma. Su sonrisa no le pertenecía. Creo estaba estipulada en un contrato. Lo vi mucho mayor de lo que lo hubiera proyectado. Preferí no acercarme y guardar la memoria intacta de esa conversación que tuvimos, a la salida del Montecarlo, 1998, ambos con pelo, cuando presentó la obra músico teatral Voces y Cuerdas, junto a Jean Paul Strauss, Domingo Garibaldi y Jorge Pardo. La vimos con Maritza, una semana después de haber terminado nuestra relación. Aquella noche, Maritza y yo, salimos cogidos de la mano regresando a su casa, sin decir una palabra.


Cecilia Valenzuela hacía compras en Wong (cuando fue comprado por los chilenos, sentí que me quitaban Arica otra vez) del Ovalo Gutierrez, mi preferido, por su atención insuperable y por el viejito siempre enternado y eternizado, el señor Cochrane, que vive en Enrique Meiggs, que gusta de escuchar el piano, sentadito, esperando conversación. Risueña y acomedida, le dije que siempre veía su programa (no le dije que lo hacía únicamente mientras Rosa María Palacios estaba en comerciales).

A Luis Horna lo conocí entrando a Ace de la Javier Prado, con mirada de pocos amigos, yo que andaba rociado de un humor triunfante preso de alguna bebida vivaz, me acerqué para felicitarlo por su victoria con Pablo Cuevas en el Roland Garros. Apenas me miró. Estaba seguido por su esposa, de cara hermética también.



Saliendo de Plaza Vea, con El Gchu, nos topamos con Farid Matuk. Lo saludamos y comprobamos que sí usa esa corbatita peculiar con el bigote que no le hace juego. Parecía apurado pero fue cortés. Creo que nadie lo saluda en la calle.

En Larcomar vi a Laura Huarcayo, que es más bella de lo que sale en la tele, y es real y simpática. Tomándose fotos con niños, mera excusa de sus no tan angelicales padres para acercarse a ella. En esos momentos yo también quería ser padre de trillizos y tomarme muchas fotos con ella. Hola Laura le dije, hola me respondió con su sonrisa de media cuadra, pero hermosa igual.



En el restaurant de Isla Negra, conocí a Pedro Lemebel, con temor le pedí que me firmara su libro Los incontables, que por suerte había comprado horas antes en el Paseo Ahumada. Por supuesto, guapo, me dijo, tú no eres de acá, tú eres peruano, sí, le respondí, enrojecido. Tenía una bufanda que le cubría la cabeza y una alegría impostada, pero en ese momento, más real que la mía.

A Shakira (cuando era nuestra y no de los gringos, como ahora), la conocí, apenas cuando tenía ella unos 20 años, y yo 18, yo era parte de Defensa Civil y cuidábamos la seguridad en El Estelar de la Feria del Hogar, en el Backstage, nos repartió discos compactos y se tomó fotos con nosotros. El disco soportó mi desorden, pero no a Ximena, que terminó llevándoselo, entre otras cosas, aduciendo venganza por un engaño que nunca cometí, y que en el fondo fue la disculpa perfecta para estar con Rodrigo, mi amigo, quién después me comentó, hacían el amor escuchando mi disco firmado por Shakira.

También conocí a Alberto Fujimori, cuando fue a mi colegio, el Colegio Unión, en Lurigancho, construyó una pista de acceso y donó dos omnibuses que hasta ahora los he visto rondando. Yo estaba en la escolta y saludó los que la integrábamos. Rompimos protocolo y le estrechamos la mano. Todos menos el que cargaba la bandera que no se movió y después se enojó con nosotros por haberlo hecho. Más tarde el poder lo convirtió en tirano. Y al de la bandera en guardaespaldas de Alejandro Toledo.

En el Resort Puerta Palmeras, en Tarapoto, una noche que me puse a jugar billar con una pareja de suecos. Conocí a Alfredo Ferrero, hombre muy amoroso con su esposa e hijas. Es más joven de lo que aparenta en los medios. Risueño y relajado, conversamos a gusto en el bar del hotel, él sólo tomando un refresco de frutas. Yo, algo menos saludable. El siguiente día compartimos una expedición a la Catarata de Ahuashiyacu.


Alonso Cueto no me conoce, pero me escribió debido a la publicación Premio VERDEOPINION 2008, sus palabras infundieron ánimo que perdurará para seguir escribiendo. Me gustaría conocerlo.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Premio VERDEOPINION 2008


Siempre hay búsquedas. Todos las tenemos. A veces no sabemos si la búsqueda continuará más allá de nuestras vidas, pero queremos creer que no será así. Que finalmente llegaremos a gozar de la meta. Aunque sea por el instante en el que empiece a erigirse otro objetivo con sus colmillos y sus fuegos de dragón en celo (piensen en la dragona de Shrek… ¡carajo! iba bien, estaba siendo finalmente serio y objetivo, así quería que sea esta publicación, pero ya la fregué).

Hay un lector del blog que tiene 18 años y me escribió una carta pidiéndome que le recomiende libros para leer. El quiere publicar, quiere ser un escritor famoso. Dice que los blogs son divertidos pero que no es literatura. No sé si estar de acuerdo o no. Sencillamente porque no sé qué es literatura (por favor no envíen ilustradísimos definiciones de literatura buscados en Wikipedia o parecidos). Me dice que quiere ser famoso como Bayly o Vargas Llosa, en ese orden. Su búsqueda es ser famoso o escritor, a mi parecer, en ese orden ¿Qué le dirían ustedes?


Para escribir, sencillamente hay que leer. No hay otra fórmula, le dije. Y no lo hice con ánimos y lejanías de intelectual. Porque no lo soy. Me gustaría serlo cuando ya no pueda jugar básquetbol con mis amigos. Pero me gustó el entusiasmo de este joven de 18 años. Así que cada cuatro meses le dije que leería algunos libros, haría una lista en el blog y le recomendaría algunos. Así nace el Premio VERDEOPINION. Libros que leo en total desorden de estilos o importancia. Y que después desprovisto de cualquier herramienta crítica literaria digo cuál me gustó más y lo premio. King of my blog!!

He empezado con autores peruanos. Sin marginación por edad, raza, éxito y en el caso de Beto y Jaime, tampoco por opción sexual. Los críticos de literatura (ya tengo dos que joden), sírvanse abstenerse de comentar la nominación. Que yo mismo sé que es totalmente incongruente, así como desfasadas son sus explicaciones floridas y rebuscadas de lo que para ustedes significa literatura.

Sorry Mario Vargas Llosa, no estás invitado. No es por falta de méritos. Tú los tienes de sobra. Creo que si aguantas unos añitos te llevas el Nobel. Me parecieron un poco frívolas tus apreciaciones sobre el descalabro económico mundial. Por otro lado el problema también radica en que hace muchos años te diste cuenta que eres un genio y que todo lo que dices o escribes constituye genialidad.

Lo principal, creo yo (y también Gabo), en una novela, es la credibilidad. Pueden ser historias de fantasmas y dinosaurios de colores. Pero se debe ser convincente, ya sea con recursos teóricos o con detalles no tan prácticos. Pero se debe encerrar al lector en el mundo creado de tal forma que le parezca todo sorprendente pero veraz. Esto es lo principal en la evaluación a continuación.
Los leídos en orden alfabético son:

Alfredo Bryce Echenique (2002). El huerto de mi amada. Lima, Perú: Planeta. Ganador del Premio Planeta de ese año. Técnicamente al nivel de los premios Planeta, que a veces no me parecen muy justos (pero eso será motivo de otra publicación). El autor mantiene una impecable lejanía de la novela, nunca aparece. Es la historia desenfrenada de un amor en Lima de los años cincuenta. Un amor entre un adolescente y una mujer hermosísima 17 años mayor y todo lo implicado en aquella enjuta sociedad. De toda esta lista, el más difícil de leer. Y no porque sea malo, sino que uno tiene que estar muy concentrado para no perderse. Los diálogos están entreverados y son tan diversos los personajes que entran a tallar en una y otra escena que uno termina acorralado. Bryce logra abstraer al lector en los sucesos tan irreverentes, picantes y hasta ridículos, creando incluso un humor vintage apropiado. Uno llega a acostumbrarse al vaivén pero a veces desea que se termine ya. Mi costumbre es rayar mientras leo, escribir al costado, hacer acotaciones. Algunas frases que me gustaron: ¨Natalia y él lograban hacer el humor y el amor al mismo tiempo¨. ¨No quería dejarse aplastar por la ausencia de Carlitos, por la forma en que, de golpe, el mundo a su alrededor iba quedándose por completo sin contenido¨. ¨Tú eres un futuro, mi querido Oso, que se hace cada vez más pasado, pero que jamás llegará a ser presente.¨

Alonso Cueto (2007). El susurro de la mujer ballena. Lima, Perú: Planeta. Finalista del Premio Planeta. Cueto se viste de una mujer, y de forma magistral, para relatar la historia del encuentro con una amiga de la infancia, una amiga obesa que trae consigo miedos que la protagonista cree olvidados, uno nunca sabe el tipo de relación que llevaron o que llevan, incluso al final es ambiguo. Creo que en esto radica su primordial ventaja. Ser mujer en una obra, mientras uno es hombre al escribir, no es tarea fácil. El riesgo de entablar relaciones no tan concordantes es alto. La historia es intensa, los miedos, obsesiones, las derrotas, las absurdas reacciones y sofismas, no dan tregua hasta la última página. Una verdadera obra maestra. Cueto quizás sea, a mi parecer, el mejor representante de nuestra literatura. Frases que me gustaron: ¨Un escudo familiar suyo podría haber tenido como emblema un brassiere colgando de una botella de whisky¨. ¨Parecía un monje perverso¨. ¨Habría podido ser el chofer de un tanque que iba aplastando cadáveres a su paso¨. ¨Una esposa puede ofrecer conversación y estabilidad… ¨. ¨Era como un soldado que avanza por un campo de batalla pensando que solo puede sobrevivir si no mira a los que van cayendo cerca. Quizás en cierta forma los culpaba por haberse muerto¨. ¨Los árboles, unos gigantes muertos, de brazos afilados¨. ¨La soledad afina los contornos¨. ¨La memoria es un campo de concentración¨. ¨Pensaba que cualquier problema se iba a resolver rezando, hay gente así¨. ¨Creo que el hecho de llevarnos tan bien durante esos días fue lo que me animó a pedirle que nos separáramos.¨

Antonio Cisneros (1994). El libro del buen salvaje. Lima, Perú: Peisa. Cisneros ha resumido demasiado sus experiencias en otros países. A veces me parece que como escritor se aleja demasiado de sus propias vivencias y busca ser prolijo antes que llegar al lector. No obstante, esta capacidad de redacción y detalle que se adquiere únicamente con cientos de páginas escritas es también una fortaleza que lo convierte en un literato capaz de redundar su jerarquía como poeta narrativo. Su libro es dividido en Crónicas de Viaje y Crónicas de Viejo. La primera, las historias que le ocurren durante sus travesías por Asia y Europa. Me hubiera gustado leer un poco más descripciones de la gente que lo rodeaba. No tengo frases favoritas porque en su conjunto cada historia lo era. Las Crónicas de Viejo me gustaron más. Hay un relato impresionante sobre la importancia que le daba el fascismo a la alimentación cruda. Nunca había leído recetas de cocina que tuvieran un valor casi doctrinario. Revelador y coherente, el poeta Cisneros ha plasmado los deleites del urbanismo ya no como poeta externo, sino como sobreviviente de lo cotidiano.

Beto Ortiz (2004). Maldita Ternura. Lima, Perú: Alfaguara. Es la historia de un periodista, de Beto, situada en Lima de los 80. Recurre al escándalo y al uso de personajes reconocidos en la farándula apenas disimulados con nombres que incluso cuentan hasta la con la misma fonética. El protagonista es una especie de héroe autodestructivo y egocéntrico que busca el reconocimiento de la gente a cualquier precio y se odia asimismo por no alcanzar sus propios estándares. La credibilidad de su creación es irrefutable. Me impresionaron mucho los diálogos con pirañas y homosexuales. Es muy real y textual. Si se tiene un estómago de forense, porque las escenas de coito homosexual son un tanto repulsivas para mi heterosexualismo mojigato, la obra de Beto es entretenida, ágil y muy bien escrita, a pesar de ser un tanto sobrecargada en el uso de ciertos personajes. La angustia humana por la soledad y la inclinación a la pederastia con un síndrome autodestructivo salvaje se visualizan a lo largo de la obra. Me impresionó mucho la historia sobre un famoso travesti de la televisión que inventa tener sida para tomar ciertas ventajas. Hay errores de impresión. Algunas frases favoritas: “Esa lóbrega sospecha de que aquello que llamamos amistad no pasa de ser una pasajera alianza entre traidores”. “En suma: pelo de ombligo, como se dice. Ni tan vello, ni tan pendejo.”… más olorosos que pescados fritos y derrochando carisma,…” “Y todo lo que de mí queda después de cada feroz combate son mis huesos y mis cáscaras, mi piel de lobo varado por el mar, mordisqueado el (debería decir al) infinito por los cangrejos de la tristeza.” “Hay cosas que tú no terminas de entender, quizás porque yo aún no comienzo a decírtelas”. “- y ahora lo que te toca es esperar - que el tiempo será una boa constrictora”.

Daniel Alarcón (2007). Guerra a la luz de las velas. Lima, Perú: Alfaguara. Son relatos del Perú de los ochenta, el caos, las costumbres como cuña para las distancias, la violencia, el crecimiento demográfico, las diferencias raciales como pretexto para el abuso, con un elevado porcentaje de las incursiones de Sendero Luminoso y las repercusiones en la sociedad. Así también narra situaciones en New York, como la relación a escondidas entre un peruano y una hindú. En el primer cuento, se derrumbó, porque relata lo sucedido durante un huaico, creo en Chosica, decía que la gente sacaba sus alfombras para que se sequen. ¿Quién vive en casas con alfombras en el Perú de los cerros? Después de conocer que Daniel no vivió en Perú sino en Estados Unidos pude entender. Pero eso no lo salvó, pues rompió la credibilidad del paisaje. Debió haber sido una tarea muy complicada para él, recrear personajes y situaciones que no han sido parte de su diario vivir. Me parece que es un poco cuidadoso para no incurrir en demasiados errores en la formulación y explicación de la cultura peruana. Hay un tinte de orfandad en sus relatos. No tengo el ejemplar conmigo, así que no puedo citar las frases que más me gustaron. Pero tengo esta que apunté en un papel: ¨Su madre murió. Lima aceptó su tristeza y le regaló un mes de días nublados¨.

Fernando Ampuero (1994). Malos modales. Lima, Perú: Planeta. Son ocho relatos que terminan en el que lleva el título del libro. De lejos el mejor de todos. Esa casa que estaba medio naufragada en el mar del Callao mientras ocurrían los encuentros sexuales de aquellos adolescentes y esa ninfa europea, cierra muy bien los demás cuentos. Hay momentos muy fascinantes a lo largo de la obra, pero creo que no logran cuajar algunos personajes, quizás porque son relatos y deben ser breves. Se siente por ratos un tedio que el autor quiere aprovechar, pero que no logra transmitir. Frases preferidas: “El pobre era un soñador, como te dijera en un principio, y del linaje menos socorrido: un soñador imprudente.” “El muchacho contempló los hermosos senos de su mujer, unos senos redondos, cuya impecable línea de caída natural, desde un punto de vista estético, constituía a su juicio la evidencia rotunda de lo que jamás ha reproducido, ni podrá reproducir, el más virtuoso de los cirujanos plásticos¨. ¨Esas cosas se saben a una edad determinada, o no se saben nunca¨.

Gian Marco Zignano (2007). La madera del alma. Lima, Perú: Planeta. Un poemario hecho a la altura de un adolescente. Lo que bien podría ser un valor ventajoso, se convierte en su debilidad. Los poemas no tienen profundidad y tampoco saben regocijarse en la superficialidad. Comete el error de narrar historias en verso con una magnitud imperceptible y vacía. No cabe duda que Zignano se vale de la música para cautivarnos con sus canciones, cosa que no logra en la poesía escrita. Al inicio nomás advierte al lector, con profética disculpa, que él no es un conocedor de libros ni un intelectual. Totalmente de acuerdo. Me parece que ha visto muchas películas americanas de corte romántico como base a esta obra. De ahí ya empieza su propio naufragio. Divide el libro en dos partes: la corteza y la savia. El poema/relato más sobresaliente es ¨Tobías y Carmen¨. El poema con más envergadura podría ser ¨Tibio y Amenazador¨. Frases escogidas: ¨Desolación es la ausencia de alguien, soledad es aprender a llenar el vacío con tu propia presencia¨. ¨El nunca se fue. Hasta hoy, él sigue con ella y ella sin él¨.

Hernán Garrido-Lecca (2002). Una historia de mi entierro y otros cuentos. Lima, Perú: Universidad Inca Garcilazo de la Vega. De todo este grupo de libros, una grata sorpresa. Al inicio uno no puede despegar la imagen que se tiene del político. Pero poco a poco se logra disfrutar del autor. Su temática es bien trabajada a lo largo del libro. Me parece un poco enciclopédico, como que estuvo muy atento en las clases de literatura, por ratos muy pegado a estereotipos. La solvencia para cambiar el punto óptico del lector y manejar ciertos personajes con respecto a la muerte es apreciable. Es un culto al status quo cuando se aproxima lo inevitable. Hay relatos brillantes, pero quizás la mitad de ellos cuentan con esa afirmación. Frases elegidas: ¨La Mujer Stradivarius es absolutamente bella pero no es perfecta, perfecta es su sonrisa y perfecta es su mirada. Pero Ella, no es perfecta.¨ ¨La mediocridad no es un defecto, es una condición humana, problema, causa y resultado de la pobreza. Y hoy nos domina, se reproduce y extiende.¨ ¨Absurdo es todo lo que no existe¨. ¨El vino es la espada capaz de trazar la línea entre la creatividad genial y una borrachera cualquiera, el límite entre la soledad y la decadencia. Quizá es la línea misma.¨

Jaime Bayly (1994). No se lo digas a nadie. Lima, Perú: Seix Barral. Novela de formación que termina adaptándose al estilo directo y seco del autor. Cuenta la atribulada historia de Joaquín. El protagonista crece en un hogar burgués con una madre presa del Opus Dei y un padre machista y hasta tirano. Las dos dimensiones exactas que lo convierten desde pequeño en un muchacho confundido. De altos contenidos racistas, esta obra manifiesta el desarrollo de una identidad desconocida y poco aceptada por la sociedad limeña, la homosexualidad, la bisexualidad. Narra también el alto consumo de drogas de Joaquín, sus disparates y travesías en la búsqueda de apaciguar sus demonios y temores. Las zonas más trascendentes en el libro, creo son, las relacionadas a su padre, porque ahí el nivel de veracidad parece elevado. Creo que usa demasiada información sin dejar que el lector logre sedimentar lo que lee. Parece también demasiado editado, corregido, como que perdió mucho su alma inicial. Frases célebres: “A las caspas de Atahualpa, pues, hombre. Al talco de los dioses”. "En este país hay ciertas cosas que no se deben hablar, y nuestra debilidad por los hombres es una de esas cosas. En el Perú puedes ser coquero, ladrón o mujeriego, pero no te puedes dar el lujo de ser maricón" “En Lima, a la coca le decían chamo, paco, paquirri, falso, falso paquisha, blanca, Blancanieves. Lo más común era decirle chamo”. “Para Joaquín, fue una sensación extraña tener, al mismo tiempo, una hostia en la boca y un poco de coca en la nariz”. “Tú te jalas hasta las líneas del free way”.

Jorge Bruce (2007). Nos habíamos choleado tanto. Lima, Perú: Universidad San Martín de Porres. No constituye en nada la línea de los demás libros, este ensayo sobre racismo en la sociedad es un documento de pulcritud académica. Este libro es una lectura obligada para todo aquel que quiera aprender sobre las relaciones que surgen entre peruanos. Hay un párrafo que explica, quizás en cierta forma, la profundidad de la obra, se trata de la búsqueda de un empleado para cubrir un puesto importante, la jefa encargada de dicha labor se le ocurrió utilizar al conserje, de raza indígena, para que escuche las conversaciones y la forma de trabajo de un grupo de empleados, los resultados fueron provechosos y se pudo elegir al mejor de los empleados, lo que ocurría es que los empleados actuaban como si el conserje no estuviera, su presencia no les hacía ninguna atención. El libro es bastante técnico y el lenguaje alturado, consta con herramientas para su entendimiento como glosarios y pies de página, incluso así su lectura es complicada, la redacción impecable. Hay innumerables frases y enseñanzas en este libro: “… se requiere una gran cantidad de actividad para alcanzar un fin pasivo.” El hijo de Ricardo Palma, Clemente Palma, racista radical, en su tesis de bachiller escribe, “… raza embrutecida por la decrepitud, es por su innata condición inferior, y por los vicios de embriaguez y lujuria, un factor inútil…”. También dice, “… (el mestizo) ha heredado los defectos de ambos y las virtudes de ninguno…”. Incluso Mariátegui, defensor de la condición indígena lanza diatribas sobre otras razas, sobre los chinos escribe, ¨parece haber inoculado en su descendencia el fatalismo, la apatía, las taras del Oriente decrépito. El juego, esto es un elemento de relajamiento e inmoralidad, singularmente nocivo en un pueblo propenso a confiar más en el azar que en el esfuerzo…¨; sobre el criollo ¨español bastardeado¨ y el negro ¨cuando se ha mezclado al indio ha sido para bastardearlo comunicándole su domesticidad zalamera y su psicología exteriorizante y mórbida; la sociedad colonial absorbió y asimiló a la raza negra, hasta intoxicarse con su sangre tropical y caliente¨. ¨El racismo encubierto inconsciente, que sale a relucir en situaciones de conflicto, cuando el autocontrol se pierde¨.

Raúl Tola (2008). Toque de queda. Lima, Perú: Planeta. No terminan de ser relatos, son más bien bosquejos de historias, parecen borradores y tienen la apariencia de haberse imaginado todos los personajes sin colores. Pierde forma en la estructuralización de elementos que lo hagan más creíble, como la ambientación de las escenas violentas. Son 16 relatos, que deberían haber sido 10. Creo que en algunos carece de total sentido, son más bien pinceladas de estados de ánimo. El título debería ser más universal pues no son historias netas relacionadas al toque de queda. Hay algunas exageraciones, como la pareja de tíos hippies con demasiados estereotipos. Casi todos los personajes con desconfiados crónicos. El relato que más me gustó fue la pelea de una pareja en el automóvil, creo que se vuelve muy íntima. Luego la historia del repartidor de cartas en la revista, muy densa y la desfiguración del rostro del portero es muy enriquecida con las últimas escenas. Es una lucha constante por encontrar esperanza en medio de la adoptación del dolor como único ente claro en sus desafíos. Frases favoritas: ¨- ¿Por qué tuve que dejarlo? - se lamentó Amanda -. Era feliz, muy feliz. No lo quería pero era feliz¨. ¨Muchas (historias) eran repetidas, pero había algo en la forma que eran contadas que nunca llegaba a cansar¨.

Santiago Roncagliolo (2004). Pudor. Lima, Perú: Alfaguara. Lo que los une es el pacto secreto de no contarse lo que les pasa. La historia de una familia donde el padre sufre una enfermedad que lo llevará a la muerte, la madre recibe propuestas sexuales indecorosas, la hija está confundida con su sexualidad, el hijo ve fantasmas (creo que esto fue demasiado ¨Sexto Sentido¨), el gato quiere copular antes que la capen y el abuelo busca ser más joven a través de una mujer. La riqueza de los personajes y su movimiento independiente en la obra, mantiene al lector enganchado desde la primera página. Cada capítulo le pertenece a un personaje, incluso al gato. Y el autor se mimetiza de cada uno con suma concordancia y soltura. Es vibrante, ágil, por momento jocosa y en otros revela soledad y angustia. Se llevó al cine español, pero creo que no supieron ambientarla lo suficiente. Roncagliolo, a su corta edad, sorprende por la madurez que ya posee, y que estoy seguro, lo llevará a ser el nuevo representante de nuestra literatura. No tengo el ejemplar conmigo por eso no puedo colocar mis frases favoritas.

Los más flojos:

2. Gian Marco Zignano (2007). La madera del alma. Lima, Perú: Planeta. A Gian Marco se le perdona todo, es nuestro consentido. Además es poesía, es más difícil hacer poesía. Ojalá se anime a seguir publicando y mejore.
1. Raúl Tola (2008). Toque de queda. Lima, Perú: Planeta. Tengo entendido tiene dos publicaciones más. Espero que sean mejor que esta. Me dolió pagar S./ 35.00.

Los finalistas en podio son:

4. Alfredo Bryce Echenique (2002). El huerto de mi amada. Lima, Perú: Planeta.
3. Beto Ortiz (2004). Maldita Ternura. Lima, Perú: Alfaguara.
2. Santiago Roncagliolo (2004). Pudor. Lima, Perú: Alfaguara.
1. Alonso Cueto (2007). El susurro de la mujer ballena. Lima, Perú: Planeta. Debió ser el Premio Planeta de ese año. Pero más importante es el Premio VERDEOPINION. Felicitaciones. Sírvase cobrar su cheque por caja.



Nota Final


La publicidad es demasiado manipuladora en la literatura peruana. No puedo creer que Gian Marco haya vendido más que por ejemplo Daniel Alarcón. Por otro lado me sorprende observar que casi todos los autores de esta lista son de familias muy acomodadas. ¿Es esto un rasgo literario? Felizmente no. Pero sí debe ayudar mucho en los vectores, mas no en la creatividad. Espero.


Elevadas dosis de racismo. ¿Seremos los peruanos racistas por default?


El tema de terrorismo está impregnado incluso en los autores que nunca lo vivieron. Me parece excesivo y obsesivo.