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miércoles, 18 de febrero de 2009

¡A mí qué “teta” me importa!


Que el fotógrafo de Dubois, escriba por él; que su diseñador, redacte por él; en suma, alguien que no sepa nada de periodismo, sea él. Los errores de imprenta serían más acertados que los horrores temáticos que hacen de Perú21, no sólo un diario sin norte, sino un diario sin rumbo. Un exorcismo de cacofonías y una pasada de cuy contra el sesgo que marca la pauta nacional es lo que necesita Fritz. También un cuaderno de triple raya con su lápiz mongol y un pasaje de vuelta a Perú, porque estoy seguro que no vive aquí, ergo desconoce la realidad peruana.
Es penoso ver como el diario con más aceptación en el público joven, diario pluralista y de columnistas de lujo en la época de AAR, ha llegado a ser un simio en falda con los colores de sus auspiciadores, y no me refiero a los que colocan anuncios en sus páginas, sino a los que dictan la línea editorial y política.
Por supuesto separemos la mies. Todavía hay calidad en el diario, está Cueto (siempre), Alegría y Giacosa(sabiduría), Vargas Llosa (cuando usa su corazón un poco), Bayly (cuando se lo propone), Ortiz (cuando sus demonios le dan un respiro); los nuevos como Del Río, Blume, etc.
No obstante es penoso leer títulos de editorial como “Podríamos tener muchas más 'Tetas’”, o ver la fotografía del cuerpo de una niña de 15 años ahogada a todo color en el Río Rímac. Ver como un diario, en otros tiempos, serio, marcando el pulso con altura y tino; es ahora un diario sensacionalista y retardado mental.
Le han dedicado portada, sendos artículos y varias páginas a “La teta asustada” de Claudia Llosa por haber triunfado en la Berlinale, que desde aquí me tomo la libertad de felicitar ignorantemente. Punto para Perú. Siempre nos conmueve ver gente con DNI y que celebra el 28 de julio sin pisco; pero con harta chela, tequila, vodka y hasta sake; gane reconocimiento internacional. Pero hay también otros temas que deberían estar en discusión (como los temas que se discuten en La República y en otros periódicos), por ejemplo, las últimos documentos del Frontón, de la matanza de Barrios Altos y La Cantuta, de los Petroaudios (suficientes ahora como para hacer todo un mtv unplugged).
Mis condolencias a la familia Vásquez Huamaní por la pérdida de su niña. Mis disculpas como ex lector del diario en mención y como peruano, que se haya publicado una foto tan vergonzosa de su deceso, con un ánimo tétrico y truhán.
No sé si la ética periodística permite tal divulgación de imágenes. Al menos debería haber un gramo de empatía a la familia. De consideración con el público y no colocar en toda la portada el cuerpo desnudo de una niña muerta y amoratada por las rocas y la vorágine de la corriente fluvial.
Mejor hubieran colocado la foto de Madona desnuda y mostrando su vagina melenuda y sus senos tristes a blanco y negro para mejorar sus ventas. Ah… pero sí la publicaron. No se pierden de una.
O mejor aún. ¿Por qué no sobrevuelan Palacio de Gobierno y toman fotografías de la piscina que se construyó en el primer gobierno de Alan? De seguro encontrarán tendido al Presidente del Perú, tetas arriba, sobre una piel de búfalo, separado del mundo por la voces imaginarias que le masajean el cuerpo imperialista y usando de bloqueador el reclamo de millones de peruanos por un gobierno eficiente y honrado.
El único que no ha perdido la cordura, la decencia y la independencia es Heduardo. Lo cual es no menos preocupante.

martes, 18 de noviembre de 2008

Gracias, Augusto Alvarez Rodrich


Cuando el sábado 15 del presente mes abrí la primera página de Perú21, que hace 5 años leo fervorosamente sin perderme un capítulo, me sorprendió que la sección Plaza de Armas haya sido agrandada y que no esté la columna editorial. Seguramente se tomó un día off mi compadre Augusto pensé. Lo ha hecho antes. De todas formas llamó mi atención que no lo hubiese anunciado el viernes. Pero cuando leí ese mismo día un tísico artículo sobre los escuetos agradecimientos que le propinaban por la dirección del diario, más una breve reseña de su carrera periodística, entonces, ahí sí sentí que me habían choreado mi pasaje de regreso a casa (http://peru21.pe/noticia/221321/augusto-alvarez-rodrich-deja-direccion-peru21peru21). Me sentí defraudado. Un poquito huérfano. Un poquito enojado. Al principio pensé, seguro le han ofrecido un súper puesto en el gobierno. Contralor, aluciné. Si yo fuera Presidente pondría a mí más fiero y sesudo crítico de Contralor. O posiblemente esté enfermo. No, está bien de salud, se escuchó bien en RPP. Qué raro. Pero si Augusto Alvarez Rodrich le encanta su trabajo, se le nota. Y más ahora que está marcando la pauta en cuanto a la corrupción que se ha descubierto en el gobierno.

No ahondé en el tema. Estoy lejos de Perú, y el sábado transcurrió sin saber alguna noticia de lo que realmente estaba sucediendo. Ese día, sin joda, dormí como si un escritor querido hubiese muerto y ya no podría disfrutar de su ingenio nunca más. No va a ser igual sin Augusto, pensé. Perú21 no va a ser igual. La línea que lo distingue es el prestigio y la credibilidad de sus análisis. Es un periodista serio y con una ética indiscutible. Dormí.

Me levanté temprano, de frente a ver en Perú21 qué había pasado. Abrí el PDF. ¿Qué? ¿Plaza de Armas en domingo? ¿Dónde están Bruce y Basombrío? Ahí sí pegué el grito al cielo. Y nadie comentaba nada de la salida de Augusto. Esto no puede ser. ¿Y Rospigliosi? ¿Qué está pasando con el periódico líder de la opinión pública? ¡Me están quitando mi Perú21 carajo (agréguese tonito de Toledo al carajo)! Un momento. ¿Ayer salió Rosa María Palacios en su columna de los sábados? Tampoco. Los habrán encontrado a todos en una juerga tipo la selección de fútbol y los están castigando. Cuando dejé de pensar huevadas. Mi amigo Antonio Quispe, con quien estoy negociando su entrada a este blog. Me mandó un link. Ahí me enteré de todo.

Bueno, los he leído todos y he escuchado los audios. Al final están todos para los que quieran informarse. El motivo de mi publicación no es repetir lo que ya mucha gente sabe. Pero para resumir, como dijo el mismo Augusto. Su intención editorial, y por ende la del todo el diario, no estaba alineada con lo que los dueños querían transmitir. Se dice que hay un negociado entre El Decano, léase El Comercio, dueño de Perú21, y entre la constructora Graña y Montero por unas subvaluadas tierras en Collique, por lo que pidieron la cabeza de Augusto. Graña y Montero es socia de El Comercio. Lo acompañaron en la salida hasta el momento: Rosa María Palacios, Fernando Rospigliosi, Jorge Bruce, Carlos Basombrío y Nelson Manrique. Los cuatro primeros eran obvios. Mi sorpresa fue Nelson Manrique que casi siempre tiene ideas muy diferentes a los mencionados. Pero fue un apoyo intelectual y noble. Y aunque nunca me gustó mucho Manrique por ser muy izquierdista, siempre lo he leído. Y ahora encuentro en él una persona que merece mi admiración, no sólo por su profesionalismo, sino también por su apego a la congruencia de sus ideas y a la solidaridad. Deberían renunciar todos en señal de solidaridad y de protesta ante este atropello. Los que quedan y toman dictado de los dueños, ya no sirven para nada. Heduardo dice que él va a seguir con su línea hasta que lo boten. Ojalá.

Perú21 ha sido mi diario preferido hasta el día sábado. En él aprendí sobre distintos temas de la política nacional, de la sociedad, de economía, noticias internacionales, arte y cultura, (los deportes nunca los leí, no sé nada de fútbol y me enorgullezco de ello) entre otros tópicos. Era mi periódico preferido porque en él uno podía deleitarse diariamente con columnistas de primer nivel. Y no sólo eso. En Perú21 había posiciones muy distintas. Incontables veces los columnistas discutían acaloradamente contra sus colegas de trabajo páginas más adelante o más atrás sobre posiciones antagónicas. Eso es lo que me animaba a leerlo. Porque uno aprendía diferentes puntos de vista en una misma edición.

Augusto Alvarez Rodrich no era mi columnista preferido. Su estilo para escribir me parecía un poco lineal, liso, sin sal. Pero siempre agudo y sin sesgos. Siempre actual y punzante. Eso sí. De imparcialidad demostrada. Augusto, en mi opinión, es un referente de periodista. Es un hito. Es una inspiración. Es un ejemplo de trabajo, disciplina, constancia y versatilidad. Gracias a él se junto un grupo humano de primera calidad para hacer, a mi parecer, el mejor diario del Perú. Gracias por ser tolerante con las ideas multipartidarias. Gracias por ser un periodista íntegro. Gracias Augusto por infundir valores elevados en nuestra sociedad.