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lunes, 16 de febrero de 2009

Blogging sobre bloggers



Así como periodismo sobre periodistas. Esta maña la tengo por la innecesaria, agotadora y maniática inclinación de siempre andar comparando y comparándome con el entorno, haciendo suposiciones infinitas de efectos y predicciones matemáticas que al final sirven nada más que para contraer un dolor de cabeza menstrual.


Mi siquiatra me ha dicho que siempre hable de lo que me moleste y que use la frase “siento que…” y que describa el sentimiento. Yo siempre le hago caso y termino recitando como si tuviera rosario implantado y luego divagando en lo que acabo de decir en un laberinto microscópico, tedioso y confuso. Pago sus excesivos honorarios y salgo prometiéndome que no malgastaré el dinero en nada innecesario, porque la economía anda como mi tobillo, maltrecha. Pagar a esta erudita me niega la posibilidad de comprar muchos chocolates y helados (nieves, para mis amigos mexicanos) que al final me hacen más feliz, aunque también cuestiono esta fijación a la comida rica. Al final sería más feliz en una confitería que en un consultorio, diván incluido. Pero ella ha demostrado que me conoce mejor que yo, y por ese circo yo pago callado. Camino una cuadra y veo la última edición de Etiqueta Negra, Dedo Medio, Le Monde Diplomatique, y quiebro mi promesa, las compro todas. También compro un libro más de Alonso Cueto y el último de Iván Thays.


Pero mi siquiatra ha estudiado. Ella sabe. Yo le hago caso. “Siento que” estoy molesto que Iván Thays (ahora todos dirán que me quiero colgar de su fama, tienen razón) me haya censurado en su blog. Al inicio leía sus posts, dejaba un comentario y él, condescendiente o buena onda quizás, respondía animoso. Incluso me recomendó estudiar un taller de 8 meses de literatura a cargo de la prestigiosa Pontificia Universidad Católica del Perú. Todo bien, yo feliz que un escritor de su talla ande intercambiando líneas con un basquetbolista de la mía.


Hasta que mi réplica a un artículo suyo me separó para siempre de su círculo de agradables comentaristas (http://notasmoleskine.blogspot.com/2009/01/el-mnibus-sbato.html#comments). En este post, Thays explica que en Buenos Aires hay un recorrido turístico literario donde el viajero puede visitar espacios transitados por Sábato, así también existe en Cartagena, paquetes que implican peregrinar por lugares conocidos por García Márquez. Su nota termina sugiriendo que esto se realice en Perú (según su visión, en Lima únicamente) con Vargas Llosa, Bryce Echenique o Julio Ramón Ribeyro.


Mi apostasía consistió en no resistir la tentación de mencionar a INDECOPI (entidad del Estado que, entre otras cosas que no hace bien, vela por la protección intelectual) como parada obligada en el recorrido de Bryce. Ardió Roma. Censurado.


Bryce es uno de los hitos que tenemos en literatura. Pero ha plagiado sin pudor. No por falta de ideas, yo creo que es pura flojera. Y eso, muy pocos han condenado. Condeno la vergonzosa acción. La de él por ser tan flojo en generar artículos propios, encima de haber negado altivamente, pasando por echarle la culpa a la secretaria y otras sinrazones propias de la capacidad imaginativa de un escritor. También condeno a los que lo apañan.


Thays en un escritor de gran renombre. Su último libro (ya en mi poder), Un lugar llamado oreja de perro, ha tenido un reconocimiento interesante en la comunidad literaria. Lo felicito por su éxito. Y por supuesto que todos son libres de aceptar o no ciertos comentarios en sus respectivos blogs. Pero Thays ha aceptado algunos subidos de tono e incluso muy críticos de su obra, contestándolos, a veces, ardorosamente. El mío no era ni vulgar ni grotesco. Por eso no entiendo la tendencia que maneja en censurarme. Pura argollería parece. Como mi corazón es grande y de buen humor lo perdono, he comprado su libro (en Crisol por si acaso) y lo leeré después del de Cueto que estoy leyendo.


También me molesta que el blog de Renato Cisneros sea casi una secta. Y él, el mesías. Estoy seguro que si publicaría la grabación de un pedo suyo, a los 3 minutos tendría 587 comentarios hablando de su gas. Qué buen gas, oh qué gas tan romántico, soy primero soy primero… En fin, soy picón pues.


Me jode que Hildebrandt pueda escribir casi todos los días con calidad y claridad. Todos los días. Y yo tenga que pasar 15 días escribiendo otra cosa para finalmente publicar esto. Esto que cualquier cachimbo estudiante de periodismo lo podría hacer en dos minutos y medio. Y con más técnica.


Extraño el blog de La Pluma del Pato Feo, porque era uno de los pocos liberados de egos, con veracidad y con talento. Y también porque me comentaba y a mí me gusta que me comenten para no sentirme solo.


Cada vez que pasan días que no escribe La Chica Diez, la odio un poco, luego escribe y la perdono y la adoro nuevamente. Y le hago un comentario sobón, pero sincero. Es mi favorita (después te paso la cuenta por el cherry, Iziar).


Como dijo Beto Ortiz en su columna Pandemonio, empecé a escribir y no sé qué quise decir, finalmente.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Regalos de Navidad (por César Hildebrandt)


Habrá que regalarle al amor un poco de menos entusiasmo. Y al desamor una dosis de memoria.Y a los grandes sueños con mayúsculas un manual del escepticismo y una enciclopedia del fracaso.Y al árbol que se alza creyéndose el fundador de todas las genealogías, regalémosle la sombra de otros árboles mejores.Y al bosque una pradera.Y a la pradera un mar.Y al mar un gran naufragio.Al egoísmo debemos regalarle una guerra civil congolesa.Y a la neutralidad, una ruandesa.A Steven Spielberg, un huérfano de Gaza.Y a Alan García deberíamos regalarle perspectiva (en dosis de caballo).Y a Obama, al que sólo Shangó podrá salvar, una disminución del patriotismo.Y a la estrella de Belén un astrónomo sumerio para que diga toda la verdad.Y a los sodálites -las barras bravas de Dios- la cortesía intelectual de la duda. A los que se volvieron, ya viejos, defensores del viejo orden habría que mandarles la foto de la primera enamorada.A Fujimori, la espada con la que jamás se haría el Harakiri porque el Harakiri es el restablecimiento del honor y no se restablece lo que nunca se tuvo.Debemos regalarle a la mujer de al lado una mirada y al niño menesteroso un llamamiento y a Cipriani la fe del carbonero.Y al que no pide nada, debemos regalarle más que nunca.Sería de lo mejor regalarle a la izquierda un poco de derecha y a la derecha un tiburón blanco.El mejor regalo para Genaro Delgado sería devolverle el alma (encontrada en una escena del crimen).Y a Dionisio Romero habría que regalarle un libro sobre la fugacidad.Y a Bernard Madoff un juego de Monopolio.Y al pobre diablo, un libro de Hugo Neira para que se consuele.Al Señor de los Milagros, un milagro.Y al cielo de Lima, una foto del cielo de Huaraz.A los comunistas sobrevivientes, una réplica del único muro que la demagogia igualitaria no podrá derribar: la Gran Muralla China.Al señor Bush hay que regalarle dos montañas: una de cadáveres iraquíes y otra de caca.Al nuevo Adán, un paraíso (fiscal). A los fanáticos, un poco de perdón.Y al perdón, sabiduría.Y a la sabiduría, un poco de tristeza.Y a la tristeza, nada. Porque nada necesita la tristeza.

Esta publicación pertenece a César Hildebrandt y puede ser ubicada en http://bloghildebrandt.blogspot.com/2008/12/regalos-de-navidad.html

Deseo a todos en estas fechas mucha equidad y tolerancia.
De mi parte: un judío part time durante esta época.

Esta publicación quería compartirla con ustedes.
Me pareció conmovedora y con una dosis de reflexión notable.

Un saludo especial a Né, por su onomástico.