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domingo, 17 de mayo de 2009

Sin Mario Benedetti


Por los blogs de Moleskine Literario y Zona del Escribidor me entero que Mario Benedetti ha fallecido en su domicilio a los 88 años.


Hacer reseña de Benedetti sería informar de lo que la mayoría ya sabe. Un escritor notable y referencial para la literatura latinoamericana. Mejor cuento algo personal que tenía con él.


La primera vez que leí a Benedetti fue cuando encontré en mi bolsa de estudiante universitario una carta dirigida a la que en ese entonces era mi novia, Maritza. El poema era imponente y hacía añicos mis versitos adolescentes y cursis. Sin saber que el autor del escrito era Benedetti, lancé diatribas hacia ese hombre que prentendía mi novia. Y lo odié porque su inteligencia y verso superaban ampliamente mi condición.


Al poco tiempo leí el mismo poema. Era Benedetti. El hombre había conquistado a Maritza con un poema robado. Yo había quedado sólo y sin saber qué hacer con la verdad. Llamé a Maritza para informarle sobre lo timada que había sido. No me contestó el teléfono.


Maritza, el hombre del que te enamoraste ha muerto.


Aquí dejo un poema que se llama Mundo. No es el poema para Maritza, eso ya sería una flagelación innecesaria. Mi relación con Benedetti es puramante académica. Siento su muerte, pero también lo odio un poco por haber sido partícipe en la pérdida de un amor juvenil.

No vayas a creer lo que te cuentan del mundo
en realidad el mundo es incontable
en todo caso es provincia de ti
no vayas a creer lo que te cuentan del mundo
aun los que te aman mienten sobre
probablemente sin saber que mienten
en la vigilia te sentirás lejano
testigo de tu mundo desde el mundo
sin nubes de tu aliento en los cristales
la humareda del hombre se elevará en la noche
y no sabrás de donde viene el fuego
pero la expectativa te volverá humilde
en el mundo el abismo es un oficio
las preguntas en vano / una vieja costumbre
los desatinos / marca de abolengo
no vayas a creer lo que te cuentan del mundo
(ni siquiera esto que te estoy contando)
ya te dije que el mundo es incontable.
//

lunes, 16 de febrero de 2009

Blogging sobre bloggers



Así como periodismo sobre periodistas. Esta maña la tengo por la innecesaria, agotadora y maniática inclinación de siempre andar comparando y comparándome con el entorno, haciendo suposiciones infinitas de efectos y predicciones matemáticas que al final sirven nada más que para contraer un dolor de cabeza menstrual.


Mi siquiatra me ha dicho que siempre hable de lo que me moleste y que use la frase “siento que…” y que describa el sentimiento. Yo siempre le hago caso y termino recitando como si tuviera rosario implantado y luego divagando en lo que acabo de decir en un laberinto microscópico, tedioso y confuso. Pago sus excesivos honorarios y salgo prometiéndome que no malgastaré el dinero en nada innecesario, porque la economía anda como mi tobillo, maltrecha. Pagar a esta erudita me niega la posibilidad de comprar muchos chocolates y helados (nieves, para mis amigos mexicanos) que al final me hacen más feliz, aunque también cuestiono esta fijación a la comida rica. Al final sería más feliz en una confitería que en un consultorio, diván incluido. Pero ella ha demostrado que me conoce mejor que yo, y por ese circo yo pago callado. Camino una cuadra y veo la última edición de Etiqueta Negra, Dedo Medio, Le Monde Diplomatique, y quiebro mi promesa, las compro todas. También compro un libro más de Alonso Cueto y el último de Iván Thays.


Pero mi siquiatra ha estudiado. Ella sabe. Yo le hago caso. “Siento que” estoy molesto que Iván Thays (ahora todos dirán que me quiero colgar de su fama, tienen razón) me haya censurado en su blog. Al inicio leía sus posts, dejaba un comentario y él, condescendiente o buena onda quizás, respondía animoso. Incluso me recomendó estudiar un taller de 8 meses de literatura a cargo de la prestigiosa Pontificia Universidad Católica del Perú. Todo bien, yo feliz que un escritor de su talla ande intercambiando líneas con un basquetbolista de la mía.


Hasta que mi réplica a un artículo suyo me separó para siempre de su círculo de agradables comentaristas (http://notasmoleskine.blogspot.com/2009/01/el-mnibus-sbato.html#comments). En este post, Thays explica que en Buenos Aires hay un recorrido turístico literario donde el viajero puede visitar espacios transitados por Sábato, así también existe en Cartagena, paquetes que implican peregrinar por lugares conocidos por García Márquez. Su nota termina sugiriendo que esto se realice en Perú (según su visión, en Lima únicamente) con Vargas Llosa, Bryce Echenique o Julio Ramón Ribeyro.


Mi apostasía consistió en no resistir la tentación de mencionar a INDECOPI (entidad del Estado que, entre otras cosas que no hace bien, vela por la protección intelectual) como parada obligada en el recorrido de Bryce. Ardió Roma. Censurado.


Bryce es uno de los hitos que tenemos en literatura. Pero ha plagiado sin pudor. No por falta de ideas, yo creo que es pura flojera. Y eso, muy pocos han condenado. Condeno la vergonzosa acción. La de él por ser tan flojo en generar artículos propios, encima de haber negado altivamente, pasando por echarle la culpa a la secretaria y otras sinrazones propias de la capacidad imaginativa de un escritor. También condeno a los que lo apañan.


Thays en un escritor de gran renombre. Su último libro (ya en mi poder), Un lugar llamado oreja de perro, ha tenido un reconocimiento interesante en la comunidad literaria. Lo felicito por su éxito. Y por supuesto que todos son libres de aceptar o no ciertos comentarios en sus respectivos blogs. Pero Thays ha aceptado algunos subidos de tono e incluso muy críticos de su obra, contestándolos, a veces, ardorosamente. El mío no era ni vulgar ni grotesco. Por eso no entiendo la tendencia que maneja en censurarme. Pura argollería parece. Como mi corazón es grande y de buen humor lo perdono, he comprado su libro (en Crisol por si acaso) y lo leeré después del de Cueto que estoy leyendo.


También me molesta que el blog de Renato Cisneros sea casi una secta. Y él, el mesías. Estoy seguro que si publicaría la grabación de un pedo suyo, a los 3 minutos tendría 587 comentarios hablando de su gas. Qué buen gas, oh qué gas tan romántico, soy primero soy primero… En fin, soy picón pues.


Me jode que Hildebrandt pueda escribir casi todos los días con calidad y claridad. Todos los días. Y yo tenga que pasar 15 días escribiendo otra cosa para finalmente publicar esto. Esto que cualquier cachimbo estudiante de periodismo lo podría hacer en dos minutos y medio. Y con más técnica.


Extraño el blog de La Pluma del Pato Feo, porque era uno de los pocos liberados de egos, con veracidad y con talento. Y también porque me comentaba y a mí me gusta que me comenten para no sentirme solo.


Cada vez que pasan días que no escribe La Chica Diez, la odio un poco, luego escribe y la perdono y la adoro nuevamente. Y le hago un comentario sobón, pero sincero. Es mi favorita (después te paso la cuenta por el cherry, Iziar).


Como dijo Beto Ortiz en su columna Pandemonio, empecé a escribir y no sé qué quise decir, finalmente.