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viernes, 31 de julio de 2009

Mensaje a la nación



Feliz 28 de julio a todos mis compatriotas peruanos. Soy peruano porque si volviera a nacer escogería ser peruano.

Ese fue mi mensaje a la nación. No como el de Alan García que de tanto hablar piensa que habla bien y sus frases trilladas y criollas arrancan aplausos de algunos que piensan que es todo un intelectual. No más comentarios sólo esta imagen de Rossel que es mejor que mil palabras (considerando también que aquí no se le rindió homenaje a Michael Jackson, esto es lo mejor que puedo hacer).



A quien quiero rendir homenaje es a esta niña fabulosa y preciosa, la única dueña de mi corazón. Tiene unas ocurrencias y una alegría contagiosa y estoy seguro ella es la medicina de todos mis males. Aprovecho para denunciar a sus hermanas que se aprovechan de su bondad y le hacen hacer cosas como este video. Me denuncio a mí mismo también porque yo no la defiendo y dejo que ellas la hagan bailar, imitar a gente, hacer de conejito, etc. (Hay que aprovechar que está chiquita).



Esta es un foto de una de las malévolas hermanas y a la otra no la puse porque tanta maldad es ya censurable en cualquier blog.

martes, 7 de abril de 2009

Para Milagros, porque es viernes


Bajo del taxi. Primera vez que llego tarde y segunda que llego en taxi. Le he agarrado una necesidad imperiosa a usar transporte público. Siento que es una práctica que me devuelve cierto contacto con seres humanos. Me gusta que me rocen, independientemente del sexo, cualquier parte de mi frígido y alicaído cuerpo. Me gusta pedir por favor que abran la ventana. Me gusta detestar los olores baratos de colonias mañaneras y su transformación fétida por las noches. También me gusta mirar por la ventana a la muchedumbre caminando guiados por unos hilos inmensos, mágicos y con fecha de expiración. Me gusta ver a las chicas yendo a sus institutos leyendo alguna separata pirateada de algún libro y a los muchachos durmiendo boca arriba mientras escucho la música que Mara me ha grabado y leo algún libro.

Entro a la oficina y mi jefe me recibe con una sonrisa amarilla (porque fuma como un desgraciado), pero sincera. Carajo, qué habré hecho ahora, pienso. Me dice que estoy haciendo un trabajo de puta madre. Que quiere que le estandarice todo en la empresa. Que quiere que dirija la próxima obra en Toquepala. Que soy un muchacho de la puta madre, me dice. No sé si ligar puta madre con matiz de halago. Lo intento y termino creyendo que soy de puta madre.

En el almuerzo vamos a un lugar discreto pero carísimo. Buena comida. Me conversa de su esposa. Es una mujer alta de expresiones finas y modales alturados. Siempre viste elegante y tiene una expresión de cortesía, adornada por sus ojos azules intensos y su boca pequeña. No la aguanta más, me cuenta. Por eso tiene una chiquilla de 22 años, con ella si se le para toda la noche, lo dice con los ojos abiertos y haciendo puño con la mano derecha moviéndola hacia atrás y adelante. Con ella si siente que su corazón cuarentón late como un chiquillo endiablado. Pero no es la única, tiene otra. Es una bailarina del Eros, el night club. La conoció hace dos años y desde entonces la recoje cada 15 días sin importar la fecha. Ella sube a su carro y sin decir una palabra entran a un hotel. El sexo es salvaje, me asegura. Pero no acaba ahí muchacho, sigue diciendo mientras se lleva un bocado a la boca. Tengo otra, es casada y bordea los 40, con ella el sexo es ligero y calmado, casi como una danza de ballet. Ella pinta cuadros y es afamada. El me dice que con ella se siente todo un caballero. Con ella podría quedarse, pero sin dejar a las otras, ríe, otra vez el amarillo de sus dientes me repite que debo dejar de fumar.

Bebe un trago más de vino. Yo también.

Aspira el cigarro y me dice sin botar el humo que no se separa porque eso sería dejar la mitad de toda su empresa a la arpía esa, así la llama él. Yo asiento toda la conversación sin decir mucho. No quiero poner mi mojigato punto de vista porque es contraproducente y aburrido. Salimos del restaurant. Subimos a su Porsche. Regresamos a la oficina.

Leonardo, me dice. Quédate esta noche y vamos a perrear por ahí.

Mejor mañana, le digo.

Hoy tengo que hacer algo en la noche.

Ya pues ni modo, responde. Tan joven y tan monse, me dice sin el mayor reparo de sus palabras.

Entonces entro a mi casa prendo la computadora y escribo: Para Milagros porque es viernes.

¿Tengo un jefe de la puta madre o mi jefe es un puta de su madre?

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Lechuza de colores


Escucho a Devotchka y apareces. Con tus cejas exageradas en señal de sorpresa, indelebles y seguramente, obtenidas de algún relato de Esopo. Haciendo referencia a madrastra encrispada de fábula o, quizás, férrea enemiga de la Sirenita. Con tus cejas pobladas de cono limeño. Con tu sinuosidad y destello permanente de hada madrina. Con esos ojos de princesa mediterránea. Y existes, como recomendada de alguna criatura enviada de Borges. Apareces y te visualizo. Sentada aquí. Con tu mimetismo frenético. Con tu incapacidad para explicar cómo te sientes. Con tu corte de cabello emo flagrante. Detrás de ese cabello de medusa. De ese corte que me parece el desorden completo de un nido de mariposas adolescentes. Eres la hermana que me hubiera gustado tener todo el tiempo, jodiéndome carismáticamente la vida. Eres el ser que me hubiera gustado desfasar cuando se sintiera frágil entre la neblina de la existencia. Porque te quiero mucho. Porque eres Mara Rosario.


Y cuando el frío de lo desconocido te esclaviza el alma con una dependencia impúdica, me gustaría abrazarte, con temor a entrar en lo cursi, que siempre evitamos, pero del que a veces dependemos. Y decirte que todo estará bien. Que vivir los apenas 20 es una tarea recóndita y a veces caótica, pero al mismo tiempo orgánica, singular e insuperable. Que la nube que tienes lloviéndote encima con sus rayos marca ACME, al final, es un remedo de rociador hipnotizante, nada más. Que eres más grande y más fuerte. Que las brumas se disiparán, mientras vivas apasionadamente cada milímetro de tu arte. Mientras te dejes llevar por tus aspavientos. Sólo si, impregnas cualquier elemento con tu creatividad innata que, estoy seguro, te llevará a ser lumbrera. Para dejar tus huellitas, tus rulitos, tus figuritas de colores. Porque cuando tocas algo con esas manos tersas, pero igual, de villana; no creas, no cambias, no das forma, simplemente, das vida.


Admiro tu entrega, tu desorden, tu maquillaje alternativo que confundo con ojeras. Tus cambios de ruta intempestivas, como zigzagueantes, son tus cambios de ánimo. Tu arrebato efímero. Tu creencia favorita de no encajar en ningún molde de la sociedad que cuestionas y criticas. Tus artistas favoritos: Sigur Ros, Imogen Heap, Stinna Nordenstam, Damien Rice, Corinne Bayley y otros, que espero, logren superar su depresión antes de dispararse en la sien en plena grabación.
Yo he visto tus creaciones con estos ojos de ¨oso arcoíris¨ (la chapa más chévere que me han puesto, aunque sea medio gay). Una de mis favoritas es esta http://www.youtube.com/watch?v=M2cO4rvcqko. Una forma que va dando vida a su creación con tanta entrega, que en el proceso, la va perdiendo. Termina deshecha por su propia creatividad. Porque crear también es despojarse de uno mismo. Es echarse una cana intelectual al aire. Es envejecer mientras se generan espacios. Es otorgar pedazos de uno mientras se va perfeccionado, y en ese trance se va perdiendo episodios de su propia visión inicial. Porque toda evolución es la renuncia a uno mismo en el tiempo. La concepción de una nueva esencia en lo creado.


Tienes un humor refinado, contraproducente, perverso, pero indiscutiblemente inteligente e incisivo. Es humor negro terciopelo es el que quiero disfrutar cuando nos tomemos aquella bebida que nos hemos prometido a orillas del mar. Y conversar de nuestras tragedias en el tono sarcástico que tenemos como código. Tratando de parecer uno, más cool que el otro.

Me gustaría en este momento, trasnochante, salir corriendo y comprarte chocolate. Para que irrumpas la monotonía de la amanecida engullendo bombones y dulces que te vuelvan aún más dulce de lo que ya eres. Para que entiendas que soy tu big brother. Que no me importa dilucidar un REPSOL abierto. Que no me importa salir en pantuflas con mi piyama de patitos cartunescos, y poco solemnes, a estas horas de la madrugada y buscarte esa droga azucarada que te mantenga despierta mientras terminas tu última maqueta. Que te prepararía harto café, para ti y todos tus compañeros de arquitectura. Que tampoco me importaría el bullicio de sus conversaciones, que por mi edad, ya no entiendo, pero igual disfruto de su ritmo contagioso y vibrante.


Lechucita de colores, niña bella, que todas tus emociones, se conviertan en luna llena.


Acaba la canción de Devotchka y desapareces.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Sus Clavículas de Marfil (pág. 9)


He pasado a ser un miembro más de tu lista de messages to forward,
he pasado a ser un recuerdo mal parado que se va desvaneciendo entre los dedos del tiempo como arena que se la lleva el viento.
He pasado a mejor vida, a peor vida.
He pasado más allá del umbral de la nostalgia
y me he convertido en una estatua polvorienta y olvidada.

Y tú, permaneces intacta.
Y renaces todos los días por la mañana.
Volviéndote una tempestad que me empuja por dónde sea.
A dónde sea.
Tú has desentornillado las estrellas y enrollado el cielo dejándome a oscuras.

No vi, no supe, no entendí.

Siempre ocuparás un lugar en mi vida,
no necesito que me respondas para escribirte,
no necesito que me oigas para hablarte,
no te necesito para quererte.

sábado, 4 de octubre de 2008

19 julio de 2023


Al salir de la ducha luces tan bella como hace 15 años, la toalla que aprieta tus senos da la sensación que te acaricia, la otra en tu cabeza te brinda la oportunidad de ser una princesa zulu. Tu despiadada sensualidad te hace invisible. Irreal. Vas caminando hacia la habitación donde ya no dormimos hace quién sabe cuánto, pero te vas meneando con la única forma que has caminado para todo, hasta cuando fuimos a bautizar a Alessandra y el cura no hacía más que agarrar su rosario fuerte cual salvavidas, como una diosa encaprichada. Tu cabello que es ahora rojo intenso como si fuera sacado de una escena de crimen pasional se suicida por tus hombros. Un portazo me cachetea el alma. Esta vez no hay marcha atrás.

Sentado en el comedor me sirvo un vaso de whisky, son las 8 de la mañana pienso, qué chucha, me respondo. Y en el primer trago que me va pateando la tráquea como futbolista encojonado tengo la certeza que todo era mejor cuando no teníamos todo esto. Miro alrededor y no termino de ver la sala, es tan grande pienso. Cuadros de Mara Rosario, le dije que su nombre sí era artístico, que por fin se decidió a pintar llenan las paredes. Más tarde vendrán a almorzar, y todo será diferente. Ya no seré parte de ellos. Habré perdido filiación. Liliana felizmente está lejos porque si no sería demasiado. Nos ha ido tan bien que estudia medicina en La Sorbona, y habla francés como si siempre lo hubiera hablado. Sería demasiado verla y contarle lo que vamos a hacer en una hora. Ella no me lo perdonaría nunca.

- Ya estoy lista. – Me dices, sin mirarme.

Al verte siento que te voy a extrañar, todos los días hasta el fin de mi vida. Porque desde que te conocí siempre te he extrañado. Porque reír a tu lado es irremplazable. Porque cada vez que te veo durmiendo siento que el tiempo se detiene, que los grillos se callan, que la luna se deja de vainas, que la noche, sus mariposas y todos venimos de puntitas como cojudos a observarte. No sé que voy a hacer sin ti.

Alessandra se levanta y sale caminando restregándose los ojos justo cuando estamos por salir. Te miro, me miras, puedo ver que todavía tienes lágrimas pero que no se atreven a rodar por tus mejillas, hasta ellas no hacen ni un carajo sin tu consentimiento.

- Te espero en el carro. – Y bajas fulminante con tus botas alucinantes.

Yo abrazo a Alessandra. Es idéntica a ti y a Liliana cuando eran chiquitas, ustedes me han estado secuestrando el corazón con ese rostro hace más de 20 años, no es justo. Papito y mamita verán al tío Rubén y regresamos a desayunar contigo ¿ya mi amor? Dile a Eugenia que te prepare lo que quieras. Rubén es hermano del esposo de Mara y es abogado.