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domingo, 19 de julio de 2009

Constelación

A Layla.


El amor es como el rocío.
Tratar de olvidar es más bien como un diluvio.
Es estar a tu lado lo que me obliga a alejarme,
debo estar con otros.
Aunque sean espanta cuervos de los mitos míos.

Una calle que se dibuja como un río iluminado
por donde creo caminar,
en silencio.

Una luna sedienta de luz.

Finalmente soy presa de mis recuerdos
no es lo que uno vive, lo que vive.
Sino lo que recuerda.

Pues existe sólo el pasado.
El presente es, a mi entender, una irregularidad del tiempo,
que se aleja al pasado en el instante que lo presenciamos.

Ha tenido que arrodillarse esta noche para dibujar tu piel,
la tonalidad gris de tus colores.
No sé cómo haces para mirarme siempre de lejos cuando estás cerca.

He tenido que recorrer todo este trecho
para encontrarme, nuevamente, solo.
Para darme cuenta que me va a faltar tiempo para quererte a mi manera.
Me va a faltar fuerzas para abrazarte como quisiera.

Sequía de estrellas.

jueves, 5 de febrero de 2009

Se está muriendo gente que antes no se moría *


La señora que vendía quesos ha muerto. No era más señora que otras, ni sus quesos mejores quesos. Era simplemente la señora que vendía quesos de puerta en puerta. A veces vendía flores. Pero casi siempre quesos. De su cabello escarlata descendían dos trenzas. Amarradas entre ellas de lejos.

Yo abría la puerta. Ahí estaba con su mirada buena. En el fondo los cerros, más allá el cielo a medias celeste y a medias azul, pero siempre entero. En el fondo, el nevado medio blanco, medio triste, medio serio. En sus manos arrugadas, los quesos.

Ahora abro la puerta y no está la señora que vendía los quesos. Tampoco está el nevado. Ni los cerros. Ni el cielo entero.

* El título corresponde a una frase expresada por el genial y desaparecido John Updike.

jueves, 22 de enero de 2009

Envidia (Cavilaciones indigentes, pág. 1)


Tú quieres lo que yo tengo,
abrigas la idea de despojármelo, de dejarme en la acera con la cara pegada al cemento.
Yo quiero lo que tú tienes,
y estoy dispuesto a arrancártelo con tus brazos y todo.

Luego.

Cuando tenga lo que tú tuviste.
Querré tener lo que yo tuve.
Y tú aún querrás tener lo que tengo.
Entonces me daré cuenta que tú no has aprendido.
Y yo tampoco he aprendido a querer lo que tuve en su momento.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Autoretrato en sepia (Sus clavículas de marfil, pág. 122)


Quisiera tomarte entre mis brazos, pero me desmayaría de la emoción.
Me gustaría ser tu amante, para dejar de amarte a distancia.
Quisiera decir que te amo, pero ya te lo escribí hace 3 días.
Quisiera soñar, pero tengo insomnio.
Me gusta el aire puro, pero fumo.
Me gustaría tener hijos, pero no que ellos me tengan como padre.
Me gustaría un abrazo, pero que no me arrugue la camisa que he planchado sin respeto de sus contornos.
Me gusta la pasión, pero soy un juguete en prisión de miniatura.
Algo así como un halcón miope.
Una hormiga ociosa.
Un escritor sin libro.
Militar en Costa Rica.
Navegante sin remos.
Iglesia sin bancas.
Un aposento sin almohadas.
Creo en Dios pero no tengo paz.
Quiero ser agnóstico, pero me falta fe.
Panteísta de la nada absoluta.
Me gusta la libertad, pero no sé si la pagaría con soledad.
Me gusta leer, pero más que me lean.
Creo que del amor ya no me gusta nada.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Sus Clavículas de Marfil (pág. 9)


He pasado a ser un miembro más de tu lista de messages to forward,
he pasado a ser un recuerdo mal parado que se va desvaneciendo entre los dedos del tiempo como arena que se la lleva el viento.
He pasado a mejor vida, a peor vida.
He pasado más allá del umbral de la nostalgia
y me he convertido en una estatua polvorienta y olvidada.

Y tú, permaneces intacta.
Y renaces todos los días por la mañana.
Volviéndote una tempestad que me empuja por dónde sea.
A dónde sea.
Tú has desentornillado las estrellas y enrollado el cielo dejándome a oscuras.

No vi, no supe, no entendí.

Siempre ocuparás un lugar en mi vida,
no necesito que me respondas para escribirte,
no necesito que me oigas para hablarte,
no te necesito para quererte.

jueves, 30 de octubre de 2008

Sus Clavículas de Marfil (pág. 28)


De esta luna tardía, hay solo estrellas,
Este caprichoso sol se ha vestido de luna llena.
Hay un lago lleno de luces naufragas y paulatinas.
Una voraz neblina de redoblados esfuerzos
Por persistir y mantenerse a flote.

Nada que decir de la lluvia que nos canta a ciegas bajo su propia textura.
Madrugada de colores pintada a crayola.
Crayola pintada de madrugada a colores.
No sé nada de ti y no sé qué esperas,
Eres bella, indiscutiblemente bella.

sábado, 4 de octubre de 2008

Sus Clavículas de Marfil (pág. 54)


Debe haber un lugar mágico donde me permita albergarme entre tus brazos sin que te des cuenta.
Un recinto donde pueda reclamarte sin hacerte daño.
Un momento en el que pueda abrazarte sin pensar que soy otro.
Un beso que no tenga el sabor arrítmico del odio.
Un abrazo que no estorbe el corazón ni flagele el alma.

El problema es que el olvido no existe.

Aun no he inventado una fórmula para amarte sin odiarme.