
Me aconsejaron, advirtieron y prohibieron. Deja de jugar básquetbol hasta recuperarme de la última lesión que tuve en enero de este año. Pero claro, yo como sé mejor que todos y soy un confeso adicto a mi deporte estrella, no hice caso. Por andar recargando mis no pocos 93 kilos sobre el pie sano, lo desbaraté.
Gracias a mis amigos Lesly y Chuy que me llevaron al mecánico de huesos e incluso metieron mano para poder colocar todo en su sitio. Les debo un pollo a la brasa.

Después de jugar en la liga alrededor de 4 años, pasar por 3 equipos... Ya no más Liga Superior B de Lima al menos este año.

Invito cordialmente a mi despedida jubilatoria a todos mis amigos. Las porristas de los Lakers animarán la reunión.

Cambio y fuera.
PD. Necesito que me digan qué otro deporte debería empezar a practicar.
(Nota: la secuencia de las fotos está al revés, la primera es cuando ya me habían enderazado)













